Foto: Grupo Rionegro Patrimonio Histórico – Pintura: Jhonar Arbeláez
Esta tarde se llevaron a cabo en la Catedral San Nicolás de Rionegro, las exequias de Guillermo León González López, quien a lo mejor, muchas personas de Rionegro no saben de quién estamos hablando, pero si les decimos que «Camarada», ya si lograran identificarlo.
Guillermo era reconocido en el municipio por su capacidad de subirse a los tablados en las fiestas populares y a pesar de su tartamudez, las animaba todas, fiestas, parrandas y actos masivos que se realizaran en el parque. Los alcaldes de los 80´s y de los 90´s, sabían que no tenían que traer a nadie de afuera ni buscar quien les presentara y les animara las fiestas, pues ahí siempre estaba presto y dispuesto «Camarada», para hacerlo con el mayor profesionalismo.
Ya poco se veía a Guillermo por las calles de Rionegro, su andar lento apoyado por su bastón, su amabilidad la mantenía intacta, hablando con quien se le acercara y dispuesto a una buena charla.
Diversas personalidades se han hecho sentir por la muerte de Guillermo, quien seguirá siendo todo un representativo personaje del municipio.
Nos enviaron un escrito en el facebook de Mario Duque Cardona, quien fuera el Director de la Orquesta Los Rebeldes de Rionegro, dos anécdotas que escribe en memoria de Guillermo González, y las cuales queremos compartir con todos ustedes.
A Guillermo González lo recuerdo con mucho cariño. En cuanto evento había en el pueblo, allá estaba presente, “curioseando” o queriendo hablar por micrófono.
En 1980, íbamos a inaugurar La Discoteca Los Rebeldes y estábamos haciendo preparativos de última hora: haciendo aseo, chequeando, las luces, organizando sonido y muchas cosas más. Eran por ahí las 6:30 de la tarde cuando entra Camarada y nosotros en ese “corre corre”; lo primero que hizo fue coger uno de los micrófonos y comenzar con su acostumbrado: aló, aló, aló, probando, probando…
Yo le dije: «Guillermo dejá quieto ese micrófono»; al momento empezó con la misma cantaleta.
A la tercera o cuarta vez y ofuscado le dije: «Guillermo, soltá esa güevonada, que vos te comés los micrófonos».
Ahí mismo salió refunfuñando de la discoteca.
Desde ese día, cada que me lo encontraba en la calle o cuando el pasaba por el almacén decía cruzando sus brazos de manera muy particular (conocida por todos nosotros) y en voz alta: «FALSARIO HIJUEPUTA»
«Falsario Hijueputa», así se refería a mi, cuando le preguntaban por Mario Duque.
Meses después estábamos organizando una actuación en el Centro Comercial La Convención y Camarada andaba “curioseando” por esos lados.
Entonces le dije: «Guillermo, Usted va a ser el animador de esta presentación»; inmediatamente cogió el micrófono y con toda maestría se desempeñó como el locutor del evento esa tarde.
Entonces de ahí en adelante me siguió saludando normalmente.
Claro que esa tarde el hombre estaba muy animado, anunciando los almacenes del centro comercial y anunciando las canciones que iba a tocar el conjunto; cuando se nos acerca un personaje disfrazado como “El pollo Pinky” – que en ese entonces tenían un local en la parte exterior del Centro Comercial, y Camarada va diciendo en el micrófono: “Un saludo muy especial para La abejita Conavi”. Y ahí fue la risa de todos los presentes.

















































