Lo que comenzó como una alianza estratégica hoy se traduce en una década de resultados visibles en el territorio. EPM y la Corporación Parque Arví completan 10 años de trabajo conjunto en Santa Elena, consolidando acciones que impactan el agua, los bosques y las comunidades del Valle de Aburrá.
Según la entidad, en este tiempo, el esfuerzo ha dejado huella: más de 40 hectáreas de bosque restauradas, cerca de 240 hectáreas mantenidas y el rescate de más de 23.000 epífitas, fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas. Todo esto en una zona clave para el abastecimiento de agua, especialmente en las cuencas de las quebradas La Honda, Piedras Blancas y Santa Elena.
Pero más allá de las cifras, el trabajo ha logrado integrar conocimiento técnico y participación comunitaria. Así lo destaca María del Pilar Restrepo, quien resalta la articulación con las comunidades como un eje fundamental para proteger el territorio y fortalecer el tejido social.
El Plan Integral de Manejo Forestal y Arqueológico ha sido otro de los pilares. Gracias a este, se han intervenido 42 predios con procesos de restauración, se han adelantado labores de regeneración natural en 102 hectáreas y se han recuperado especies nativas en 66 hectáreas, consolidando una visión integral del manejo ambiental.
El componente social y cultural también ha sido protagonista. A través de procesos formativos y actividades de divulgación, se ha promovido el reconocimiento del patrimonio arqueológico, involucrando a Juntas de Acción Comunal, instituciones educativas y otras entidades, fortaleciendo la identidad del territorio.
Un trabajo que sigue creciendo
Durante el periodo más reciente (2025–2026), EPM resaltó que las acciones continúan ampliándose: la intervención de 21,96 hectáreas para eliminar especies invasoras como chusque, retamo espinoso y ojo de poeta; la siembra de 8.000 árboles; el mantenimiento de áreas restauradas y el desarrollo de inventarios forestales.
También se han impulsado estudios de fauna para conocer mejor la biodiversidad, junto con talleres, convites comunitarios y acciones de protección del patrimonio arqueológico.
En el ámbito educativo y cultural, el impacto alcanza a cerca de 600 personas mediante talleres y jornadas de laboratorio, además de 105 actividades de educación ambiental y el fortalecimiento de 31 semilleros.
A esto se suman espacios como el Seminario de biodiversidad, el Festival del Cuento Ambiental y programas culturales como Relatos Arví, que buscan rescatar la memoria y los saberes locales, incluyendo talleres sobre productos no maderables del bosque.
El balance también deja una cifra significativa: más de 270.000 árboles sembrados y cuidados en Arví y en las áreas de influencia de las principales cuencas del territorio.
En paralelo, iniciativas como Hogares Sostenibles promueven prácticas responsables en las familias, con procesos de formación, intercambio de saberes y giras de aprendizaje, proyectando la certificación de 60 hogares y el fortalecimiento de otros 20 comprometidos con la sostenibilidad.
Con este recorrido, EPM confirma su apuesta por la sostenibilidad, entendiendo que cuidar el agua implica proteger todo lo que la rodea: los bosques, la fauna, el suelo y, sobre todo, las comunidades que habitan el territorio.



















































