Finalizó la Bioexpedición “El Camino de Mulatos”, una apuesta de ciencia participativa que durante diez días puso en diálogo el conocimiento científico, los saberes locales y las dinámicas económicas de un territorio donde confluyen algunos de los paisajes y ecosistemas más representativos de la transición entre la montaña antioqueña y el Magdalena Medio.
La Bioexpedición hizo parte del proyecto “Entre el Río y la Montaña: Gobernanza territorial y desarrollo sostenible en las cuencas del Samaná Norte y el Magdalena Medio Colombiano”, financiado por la Unión Europea, una iniciativa de carácter regional que trabajó por el fortalecimiento de la gobernanza territorial en seis municipios: Cocorná, San Francisco, San Luis, Magdalena Medio sonsoneño, Puerto Triunfo y Puerto Nare.
Una alianza para conocer, proteger y proyectar el territorio
La Bioexpedición fue el resultado de un desarrollo multisectorial en el que participaron organizaciones sociales, entidades financiadoras, academia, actores institucionales, organizaciones culturales y comunidades. En este proceso participaron la Unión Europea, la Corporación PRODEPAZ, FUSOAN, ASENRED y Enlaza; la Universidad Católica de Oriente; Cornare; el Museo del Río Magdalena; las comunidades de los territorios involucrados y Masbosques como aliado implementador de la Bioexpedición.
Esta articulación permitió sumar capacidades diferentes para abordar un mismo desafío: generar conocimiento pertinente que contribuyera a la conservación de la biodiversidad, al reconocimiento del patrimonio biocultural y a la construcción de alternativas de desarrollo sostenible para los territorios, a partir del conocimiento de sus recursos naturales y servicios ecosistémicos.
Durante los diez días, un equipo interdisciplinario desarrolló recorridos y actividades con comunidades y actores locales en territorios de San Francisco, Magdalena Medio sonsoneño y Puerto Triunfo, en un corredor históricamente conectado por el Camino de Mulatos, una ruta que articuló el río Magdalena con las montañas de Antioquia y que durante siglos facilitó el tránsito de personas, bienes y conocimientos.
Un territorio donde convergen montaña, bosque, roca y agua.
La elección de las áreas de trabajo respondió a la diversidad de ecosistemas y a las relaciones que existen entre ellos. El recorrido conectó paisajes de montaña y bosques conservados en el entorno de Aquitania, sectores de bosque húmedo tropical y sistemas kársticos asociados a la Reserva Los Monos y La Danta, y ecosistemas de bosque húmedo, humedales, ciénagas y zonas ribereñas en Puerto Triunfo.
Esta diversidad permitió observar diferentes momentos de un mismo gradiente territorial: desde las zonas de montaña hasta las tierras bajas vinculadas al río Magdalena. También hizo posible estudiar ambientes con características ecológicas particulares, como los sistemas kársticos y cavernas de La Danta, los bosques húmedos tropicales y los ecosistemas asociados al agua en el Magdalena Medio.
La selección no se hizo únicamente desde criterios ecológicos. Las áreas fueron contrastadas y validadas con líderes, organizaciones comunitarias y actores locales, teniendo en cuenta también la presencia y conocimiento de las comunidades, la memoria y relevancia cultural de los lugares, las actividades productivas y las condiciones necesarias para desarrollar el trabajo de campo.
En este contexto, la Bioexpedición fue concebida como una estrategia de ciencia participativa y pedagogía expandida alrededor del Camino de Mulatos, una conexión histórica entre el río y la montaña, con el propósito de entender cómo se relacionan la biodiversidad, la memoria, las prácticas productivas y las formas de apropiación del territorio, y convertir ese conocimiento en un insumo para fortalecer la toma de decisiones y la gobernanza territorial.
Tres miradas para comprender un territorio
La expedición articuló tres componentes que se desarrollaron de manera complementaria. El componente biológico realizó la caracterización de flora, aves y herpetofauna (anfibios y reptiles), generando registros georreferenciados que contribuyeron a ampliar el conocimiento disponible sobre la biodiversidad de esta región y que tienen como referente su incorporación al Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (SiB Colombia).
El componente cultural se acercó a las comunidades para reconocer memorias, relatos, prácticas, conocimientos, caminos y formas de apropiación del territorio. La cartografía social, los recorridos participativos y las conversaciones con habitantes permitieron identificar cómo las personas han construido históricamente sus relaciones con los bosques, los ríos, las especies y los paisajes.
El componente económico exploró actividades productivas, cadenas de valor y posibilidades relacionadas con la bioeconomía, reconociendo iniciativas y prácticas asociadas a productos y recursos del territorio y analizando sus vínculos con la biodiversidad, los servicios ecosistémicos y las posibilidades de generación de valor local.
Mucho más que un inventario de especies
Uno de los principales valores de la Bioexpedición estuvo en la posibilidad de conectar información que habitualmente se encuentra dispersa. En los acercamientos con las comunidades se identificaron conocimientos sobre especies, cultivos, semillas, prácticas forestales, pesca, turismo y otras actividades vinculadas a los recursos naturales. También surgieron relatos sobre transformaciones del paisaje y sobre la manera en que acontecimientos históricos han influido en la relación de las comunidades con sus ecosistemas.
Por eso, la expedición documentó qué especies recuerdan las comunidades, cuáles utilizan o utilizaron, cuáles han disminuido, qué cambios han observado en el bosque y cómo esos cambios se relacionan con las formas de habitar y producir en el territorio.Ciencia participativa para fortalecer las decisiones sobre el territorio
Los resultados de los recorridos, las caracterizaciones biológicas, los ejercicios participativos y el análisis de las dinámicas económicas alimentaron una lectura integrada del territorio. Este conocimiento contribuirá a identificar áreas y ecosistemas de especial interés, cambios y presiones sobre la biodiversidad, prácticas y conocimientos locales, actividades productivas vinculadas a los recursos naturales y oportunidades para fortalecer iniciativas de bioeconomía, además de aportar información para futuros procesos de gestión y gobernanza territorial.





















































