Las mujeres que cada día contribuyen a garantizar la alimentación escolar de miles de estudiantes en Antioquia también son protagonistas de una estrategia de formación que busca fortalecer sus propias condiciones de vida. Desde abril, 1.302 manipuladoras de alimentos del Programa de Alimentación Escolar (PAE) han participado en un proceso liderado por la Secretaría de las Mujeres de la Gobernación de Antioquia.
La iniciativa ha llegado a 32 municipios de las nueve subregiones del departamento, con participación de mujeres de zonas urbanas y rurales. El recorrido comenzó en Girardota, Yarumal, Rionegro, Anzá, Frontino, Yondó y San Vicente de Ferrer y continuará hasta septiembre, cuando está previsto su cierre en Jardín.
Según informaron, las jornadas, que combinan espacios presenciales y virtuales con una duración de ocho horas, parten de una realidad: muchas manipuladoras de alimentos deben combinar su trabajo con labores domésticas y responsabilidades de cuidado. Por ello, la formación no se limita a aspectos laborales, sino que incorpora herramientas para fortalecer su salud, sus finanzas, sus capacidades de liderazgo y sus proyectos personales.
“Implementamos un plan de formación integral en articulación con las autoridades de género y las direcciones del Programa de Alimentación Escolar de cada municipio, que ha llegado tanto a mujeres de las zonas urbanas como rurales. Abordamos temas como el autocuidado, la salud física, la prevención de riesgos, el manejo de sus recursos y la construcción de sus planes de vida”, explicó la secretaria de las Mujeres, Carolina Lopera Tobón.
El programa se desarrolla bajo un enfoque de género, derechos y cuidado y está dividido en tres módulos. El primero se concentra en la autonomía física y enseña prácticas de autocuidado, pausas activas y prevención de riesgos laborales. El segundo trabaja la autonomía económica a través de herramientas de educación financiera, manejo de ingresos y gastos, ahorro, establecimiento de metas y orientación sobre oportunidades como el capital semilla.
El último módulo está dirigido al fortalecimiento personal y colectivo. Allí las participantes trabajan en el reconocimiento de sus capacidades, liderazgo, comunicación asertiva, redes de apoyo y construcción de proyectos de vida.
A estos contenidos se suma la prevención de las violencias económicas y patrimoniales. Las participantes reciben información sobre las rutas institucionales disponibles para proteger sus derechos y buscar acompañamiento ante posibles situaciones de violencia.
Eliana Ramírez, manipuladora de alimentos de Yarumal, destacó el impacto de los contenidos recibidos: “El programa de formación para mujeres manipuladoras de alimentos me parece excelente porque nos ayuda a salir de la rutina y nos enseñan sobre actividad física, economía, propuestas para emprender y rutas para la prevención de violencias”, manifestó.
La apuesta de la Gobernación es que estas mujeres no solo continúen siendo una pieza fundamental para el funcionamiento del PAE, sino que también cuenten con mayores herramientas para cuidar de sí mismas, administrar sus recursos, tomar decisiones y fortalecer sus proyectos de vida.


























































