Las calles de La Ceja se llenan estos días de música, flores, bicicletas y visitantes con motivo de las Fiestas del Toldo, las Bicicletas y las Flores. Sin embargo, en medio de la celebración, el municipio decidió reservar un espacio para una realidad que trasciende sus fronteras: las familias que continúan enfrentando las consecuencias de la emergencia registrada en diferentes regiones del país.
La alcaldesa María Ilbed Santa Santa invitó a la comunidad a disfrutar de las festividades sin olvidar a quienes atraviesan momentos de dificultad. Su llamado es a que la celebración también se convierta en una oportunidad para ayudar, especialmente a las personas que permanecen desaparecidas, a quienes todavía buscan ser rescatados de entre los escombros y a los organismos que trabajan para recuperar las zonas afectadas.
Para facilitar la solidaridad ciudadana, se habilitó un punto de recolección ubicado junto al tablado principal del parque. Hasta allí pueden llevarse alimentos no perecederos, productos de aseo y concentrado para mascotas. Las donaciones se reciben de 8:00 a.m. a 6:00 p.m.
También existe la posibilidad de realizar aportes económicos a través de la cuenta de ahorros de Bancolombia de la Cruz Roja, Departamento de Antioquia. De esta manera, quienes no puedan entregar productos físicamente también tienen una alternativa para contribuir a la atención de las comunidades afectadas.
La iniciativa busca que una fiesta tradicional del municipio pueda convertirse también en un punto de encuentro alrededor de la solidaridad. Cada alimento, producto de aseo o aporte económico puede representar un alivio para quienes hoy enfrentan pérdidas, incertidumbre y dificultades para regresar a la normalidad.
Pero mientras se tiende la mano hacia otras regiones, La Ceja también busca fortalecer a quienes hacen posible la celebración en su propio territorio. La alcaldesa destacó que las fiestas son una oportunidad para apoyar la economía local y llamó a los asistentes a comprar productos y servicios de los comerciantes, emprendedores y productores del municipio.
El mensaje es sencillo: celebrar también puede significar apoyar. Cada compra en un negocio local ayuda a dinamizar la economía cejeña y cada donación permite sumar esfuerzos para acompañar a quienes más lo necesitan.
La apuesta por el bienestar, además, incluye la salud emocional. En el parque principal, junto al tablado, funciona el Centro Escucha ‘Susurradero’, un espacio creado para que las personas puedan hablar sobre aquello que están sintiendo y encontrar orientación profesional.
Un psicólogo brinda allí atención confidencial y respetuosa a quienes necesiten ser escuchados o requieran herramientas para afrontar las emociones relacionadas con la emergencia. El espacio permanecerá disponible hasta el domingo.
La iniciativa parte de una realidad que a veces queda en segundo plano después de una tragedia: el impacto emocional también necesita atención. El miedo, la angustia, la incertidumbre y la tristeza pueden permanecer incluso cuando la emergencia inmediata ha pasado, por lo que contar con alguien que escuche y oriente puede convertirse en un primer paso para afrontar lo ocurrido.
La Administración Municipal hizo énfasis en la importancia de no guardar silencio y de buscar acompañamiento profesional cuando las emociones resulten difíciles de manejar.
De esta manera, La Ceja vive sus tradiciones sin darle la espalda a la realidad del país. El municipio celebra, recibe visitantes, dinamiza sus negocios y mantiene vivas sus costumbres, pero al mismo tiempo abre espacios para ayudar y acompañar.
En las Fiestas del Toldo, las Bicicletas y las Flores, la música y la alegría conviven con la empatía. Porque en momentos de dificultad, celebrar también puede ser una forma de encontrarse como comunidad y ayudar a que otros sepan que no están solos.





















































