Nos envían desde el municipio de El Peñol, esta columna de opinión, la cual a pesar de ser escrita y pensada para esta localidad, tiene aspectos que aplican a la perfección a cualquier otro municipio de la región.Por: Epifanio Tintinago Jaramillo
“Todos los días se aprende algo nuevo”, es una frase de cajón y no por eso podemos perder su sentido filosófico. Los seres vivos cada día nos vamos adaptando al entorno, a los cambios que se presentan y hacemos ese proceso de asimilación y acomodación que definiera magistralmente el epistemólogo suizo. Es que, sin duda, todo ser vivo está en capacidad de aprender y lo hace a diario.
Las máquinas no son seres vivos y sin embargo en la era de la informática, ya se dice que los sistemas pueden nutrirse unos a otros en un ejercicio de inteligencia artificial, término muy cercano al aprendizaje. En teoría de grupos, se habla también de organismos inteligentes, o sea sociedades que aprenden de sí mismas, y estamos convencidos de que nuestro municipio, como organización
inteligente, aprendió mucho de esta campaña.
A los que estuvimos más cerca de la campaña política hacia la alcaldía de El Peñol, nos ha dejado muchos aprendizajes. El primero, es que la gente que llamamos del común no es una masa informe que podemos manejar con discursos “veintejulieros” sino mejor persuadir con el diálogo directo, casa a casa, persona a persona. No es eso acaso una práctica pedagógica?. Será que la política está
girando hacia una verdadera pedagogía? Será que a la gente le gusta más que le hablen al oído y no que le vociferen en las tarimas?. Para pensar, para aprender.
Un segundo aprendizaje al cual nos vamos acercando poco a poco es la novedad del manejo de las redes sociales, a la respuesta que debemos dar ante el anonimato o a quien nos cuestiona y ofende desde la sombra del árbol virtual de las redes virtuales. La campaña nos enseñó a filtrar, clasificar y analizar esos datos para diseñar acciones inteligentes, serias, tácticas y contundentes en un lenguaje decente, con respeto a aquella comunidad que nada tenía que ver con el asunto.
Aprendimos, además que la dádiva es muy diferente a la oferta. No se hacen regalos en las campañas, no se prometen utopías pero sí se comprometen las gestiones, los recursos estatales porque los dineros los provee el pueblo y al pueblo deben regresar. El pueblo debe acceder a esos recursos con el diseño y ejecución de proyectos. Así se hace la oferta pertinente.
Para el éxito de las campañas políticas, también aprendimos, se requiere un líder con capacidades excepcionales, un líder y no un jefe político, aclaro: Un líder con una capacidad enorme de escuchar, analizar y decidir. Tres actos que tienen que ser casi simultáneos y requieren de un alto ejercicio intelectual.
Conocimos personas y lugares, aprendimos de la gente del campo y de la zona urbana en una campaña limpia con una líder que no manda sino que convence, que pide resultados pero estimula e invita a la acción, que acompaña en los procesos y que maneja un lenguaje directo, sincero. Con una mujer que detrás de la sonrisa tiene la frase ejecutiva.
La líder, de esta campaña triunfadora es la Ingeniera ambiental Sorany Marín, hija de El Peñol, mujer que de la vereda saltó a la universidad y regresó a su pueblo a ofrecer a sus paisanos el fruto de su conocimiento.
Como ella misma dijo en su discurso, aquí no hubo perdedores. Si miramos los planes de gobierno propuestos por los otros candidatos a la alcaldía de El Peñol, hay puntos comunes con los de la alcaldesa y seguramente que su plan de desarrollo los reflejará de algún modo. En esa medida, el pueblo obtuvo la atención de sus necesidades y ya con eso ganó. Será la ejecución de los proyectos la manera de acceder a los recursos y así se satisfagan las necesidades de nuestra población.
Aprendimos todos y aprender siempre es ganar!
























































