Una promesa de trabajo, una oferta de estudio, un regalo inesperado o un simple mensaje a través de internet pueden convertirse en el inicio de un delito que afecta a miles de personas en el mundo. Con esa reflexión comenzó el foro «Voces que Previenen la Trata», una jornada realizada en la Casa Atrapasueños – El Jardín de los Sueños del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), donde la prevención fue construida desde las voces de quienes más necesitan ser escuchados: los niños, niñas y adolescentes.
El encuentro reunió a representantes del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la Gobernación de Antioquia, la Fiscalía Local 22, la Policía Nacional, la Alcaldía de El Peñol, el Consejo Municipal de Juventud, las profesionales encargados de la Mesa de Participación de Niños, Niñas y Adolescentes, la Alcaldesa Infantil, el Club de Comunicaciones de la Institución Educativa León XIII, medios de comunicación y comunidad educativa, quienes reflexionaron sobre los riesgos asociados a la trata de personas y la importancia de fortalecer los entornos protectores para la infancia y la adolescencia.
Uno de los aspectos más destacados del foro fue el papel protagónico que asumieron los adolescentes participantes de la estrategia Atrapasueños, quienes compartieron preguntas, experiencias y propuestas para fortalecer la prevención de este delito. Durante la jornada analizaron situaciones cotidianas que pueden representar riesgos, especialmente aquellas relacionadas con el uso de redes sociales, plataformas digitales y el contacto con personas desconocidas.
Para Karina Bocanegra Marín, integrante del equipo de Promoción de una Vida Libre de Violencias del ICBF, escuchar a los jóvenes es indispensable para construir estrategias efectivas: «Las niñas, niños y adolescentes tienen unos conocimientos y una voz absolutamente clave en la prevención, porque son quienes están más expuestos a los riesgos, especialmente en los escenarios virtuales».
Explicó además, que la estrategia «Voces que Previenen» busca fortalecer la participación de los menores de edad, movilizar a las comunidades y brindar herramientas para prevenir las violencias desde los territorios.
Durante el foro quedó en evidencia que los adolescentes reconocen los peligros que existen en internet, juegos en línea, conversaciones con desconocidos, falsas ofertas laborales, promesas de viajes o propuestas económicas atractivas pueden convertirse en mecanismos utilizados por las redes dedicadas a la trata de personas para captar a sus víctimas.
A partir de estas reflexiones, los mismos jóvenes propusieron acciones preventivas como bloquear perfiles desconocidos, informar a un adulto de confianza cuando identifiquen situaciones sospechosas y participar en actividades deportivas, culturales y artísticas que fortalezcan sus proyectos de vida. «Los niños y las niñas conocen perfectamente cuáles son los riesgos a los que se exponen en los escenarios virtuales», afirmó Karina Bocanegra..
Elisa Roldán Osorio, de la Dirección de Derechos Humanos de la Gobernación de Antioquia, resaltó la necesidad de fortalecer el trabajo articulado entre las instituciones para garantizar la protección integral de la niñez y la adolescencia.
Otro de los mensajes centrales del encuentro fue que la trata de personas no es un delito lejano ni exclusivo de las grandes ciudades. Los expertos recordaron que municipios con vocación turística también pueden convertirse en escenarios de captación y explotación, razón por la cual insistieron en la importancia de que las familias acompañen el uso de las redes sociales y aprendan a identificar señales de alerta.
«No se trata de prohibir el uso de las redes sociales, sino de acompañarlo con empatía y responsabilidad», señaló la representante del ICBF.
El foro hizo parte de las acciones que desarrolla la Casa Atrapasueños, una estrategia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar que promueve espacios de arte, cultura, memoria y participación para fortalecer las capacidades de niños, niñas y adolescentes, ayudándoles a reconocer riesgos y a construir relaciones basadas en el respeto y el cuidado mutuo.
Los organizadores destacaron que este trabajo se desarrolla de manera articulada con alcaldías, la Policía Nacional, la Fiscalía, la Gobernación de Antioquia y otras entidades que integran los comités de lucha contra la trata de personas, con el propósito de activar oportunamente las rutas de atención cuando exista alguna sospecha.
El encuentro concluyó con un llamado a toda la comunidad para no guardar silencio frente a posibles casos de vulneración de derechos. El ICBF recordó que cualquier ciudadano puede reportar situaciones sospechosas a través de la Línea 141, así como acudir a la Policía Nacional o a las autoridades locales para activar los protocolos de protección.
La jornada dejó un mensaje compartido por todos los asistentes: prevenir la trata de personas es una responsabilidad colectiva que involucra a las familias, las instituciones, las escuelas y la sociedad. Escuchar la voz de los niños, niñas y adolescentes, fortalecer su participación y ofrecerles entornos seguros son acciones fundamentales para impedir que este delito siga arrebatando proyectos de vida.


















































