La historia de una comunidad que sufrió los impactos del conflicto armado encontró este martes un nuevo espacio para ser contada. En La Ceja, la entrega del ‘Árbol de la Vida’ a la Mesa de Víctimas del corregimiento San José marcó el inicio de la Semana por la Paz 2026 y reunió a víctimas, autoridades, firmantes del Acuerdo de Paz y representantes de las Naciones Unidas.
El monumento fue concebido como un homenaje a quienes vivieron hechos de violencia y como un lugar para conservar la memoria de lo ocurrido. Su entrega busca que esas historias no queden en el olvido y que las nuevas generaciones puedan acercarse a ellas desde la reflexión sobre lo que significó el conflicto para el territorio.
Durante la jornada, las Naciones Unidas reconocieron el trabajo que viene realizando La Ceja alrededor de la memoria, la dignificación de las víctimas y la creación de espacios de reconciliación. Para el organismo internacional, este tipo de iniciativas muestran cómo los procesos de construcción de paz también pueden fortalecerse desde las comunidades y los territorios.
La alcaldesa María Ilbed Santa Santa resaltó el significado del reconocimiento y de la iniciativa: “Para nosotros es muy significativo que las Naciones Unidas reconozcan el trabajo que estamos haciendo desde La Ceja. La memoria no puede quedarse en el pasado; debe ayudarnos a construir un presente y un futuro diferentes. Por eso seguiremos acompañando a nuestras víctimas, escuchando sus historias y generando espacios donde la reconciliación y la paz sean una construcción de todos”, afirmó.
El encuentro tuvo además un componente de diálogo entre la comunidad y los firmantes del Acuerdo de Paz. Sus experiencias permitieron conversar sobre lo vivido durante el conflicto, los aprendizajes que ha dejado el proceso de paz y los desafíos que todavía enfrenta el país para avanzar hacia territorios donde la dignidad, el respeto y la reconciliación hagan parte de la vida cotidiana.
Para la Administración Municipal, la participación de las víctimas resulta fundamental en este proceso. Más allá de recordar los hechos ocurridos, la apuesta consiste en generar condiciones para que sus voces sean escuchadas y sus experiencias contribuyan a construir nuevas formas de convivencia.
En ese propósito, el ‘Árbol de la Vida’ adquiere un significado que va más allá de su estructura física. Es un lugar para recordar a quienes fueron afectados por la violencia, dignificar sus historias y convertir la memoria en una herramienta para transformar el presente.
La Ceja comienza así su Semana por la Paz 2026 con un mensaje centrado en la memoria y la reconciliación. El municipio busca que este símbolo permanezca en el territorio como un recordatorio de que conocer la historia, reconocer a las víctimas y promover su participación son pasos necesarios para avanzar hacia una paz que perdure.























































