Las montañas que durante generaciones han marcado el paisaje y la identidad de Antioquia ahora también tienen una representación artística en uno de los corredores de mayor circulación del Oriente Antioqueño. En Rionegro fue entregada oficialmente “Doña Montaña”, una escultura del artista y arquitecto Pablo Gómez que busca acercar el arte a la ciudadanía y reflexionar sobre la transformación del territorio.
La obra, instalada en el entorno del intercambio vial del Aeropuerto Internacional José María Córdova, hace parte del legado de la Bienal Internacional de Arte de Antioquia 2025. Su llegada a este espacio responde a una de las apuestas de la Bienal: que algunas de sus obras permanezcan en lugares públicos y puedan ser recorridas, habitadas y disfrutadas por las comunidades.
Explicaron que la propuesta de Gómez parte de una relación estrecha entre naturaleza e intervención humana. La montaña, uno de los elementos más representativos de Antioquia, se convierte en el punto de partida para una pieza que también establece un vínculo con la ingeniería y con las obras que han permitido conectar territorios históricamente marcados por la geografía.
La investigación del artista tomó como referencia el Túnel de Oriente y la manera en que esta infraestructura atraviesa la montaña. El resultado es una obra que plantea una conversación entre el paisaje natural y las transformaciones realizadas para facilitar la movilidad y el desarrollo regional.
Durante la entrega, el director del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia, Roberto Rave Ríos, destacó la importancia de recuperar el espíritu de las bienales en el departamento. “La Bienal es trascendental porque fue la gran plataforma de donde nació Fernando Botero. Retornamos las bienales a Antioquia y a Colombia, hoy inaugurando una obra del maestro Pablo Gómez”, afirmó.
Para el funcionario, “Doña Montaña” representa también un homenaje a la geografía antioqueña y a los cambios que ha experimentado a través del tiempo. La obra toma la montaña como un símbolo de identidad, pero también como un territorio que ha sido intervenido y transformado.
El carácter particular de la escultura está en que no fue pensada únicamente para ser observada. “Doña Montaña fue lo que se pensó desde el principio, es una escultura habitable. Es una activación del parque”, explicó Pablo Gómez.
La pieza propone, de esta manera, una experiencia diferente frente al arte público. Las personas pueden acercarse y recorrerla, mientras el entorno permite establecer una relación entre la obra y el paisaje que la rodea. Esta característica también busca que el espacio deje de ser únicamente un lugar de tránsito y se convierta en un punto de encuentro ciudadano.
Agregaron que la instalación fue posible gracias al trabajo conjunto del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia, Odinsa, el Túnel de Oriente, la Alcaldía de Rionegro y el artista. La obra se suma a otras piezas de arte público que históricamente han acompañado el entorno del aeropuerto, consolidando este sector como un espacio donde infraestructura, paisaje y expresiones artísticas conviven.
Con “Doña Montaña”, Rionegro recibe una obra que no solo busca transformar visualmente el paisaje, sino también generar una reflexión sobre la relación de Antioquia con sus montañas y sobre la manera en que el arte puede integrarse a los espacios cotidianos. La Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín continúa así su apuesta por llevar el arte a distintos lugares y dejar obras que puedan ser apropiadas por las comunidades.

























































