El municipio de Cocorná ubicado en la subregión Bosques del Oriente Antioqueño, es ampliamente conocido por la tradición de su Semana Santa en vivo, la cual ha traspasado incluso fronteras, pues año tras año, turistas de otras regiones del país llegan para disfrutar y apreciar esta celebración que se ha vuelto todo un ícono en toda Colombia.
La esencia de la celebración, es el grupo teatral de Cocorná, quienes recrean con una puesta en escena impecable, la vida y obra de Jesús y todas las celebraciones de la Semana Santa, trasladando a los espectadores a un entorno de reflexión, obras que practican durante más de seis meses para que todos los detalles salgan al pie de la letra.
Durante la Semana Santa, Cocorná se llena de procesiones solemnes, donde los fieles recorren las principales vías del pueblo portando imágenes religiosas, símbolos de la pasión y la muerte de Jesucristo.
Una de las características distintivas de la Semana Santa en Cocorná, es la dedicación y el esmero que los participantes del grupo de teatro, donde con las diferentes escenas se roban la atención de los habitantes y visitantes.
Invitación entonces para visitar estos días santos a Cocorná, el cual está ubicado sobre la autopista Medellín-Bogotá a tan solo hora y media de Medellín y a escasos 40 minutos del Aeropuerto José María Córdova de Rionegro; su gran diversidad de climas le permite que su producción agrícola sea muy diversa con toda clase de productos agrícolas, gran diversidad de flores y una tradición panelera.
Su gente amable y acogedora, sus paisajes, su riqueza natural, su diversidad y sus deportes y turismo de aventura, hacen de Cocorná el destino que todos desean.
Su referente es el parque principal, punto de encuentro de propios y visitantes para la tertulia y el deporte. Allí se encuentran las oficinas de la alcaldía municipal, de la iglesia principal y de un gran número de establecimientos comerciales.
La Iglesia Inmaculada Concepción, es el principal templo religioso del municipio. Construido en 1784 por gestión del Presbítero Fabián Sebastián Jiménez con la colaboración de Sérvulo Ramírez y Maximiliano Hoyos quienes trabajaron en el frontis de la iglesia. En 1920, Luis Salazar, ayudó con las escaleras.
























































