Llegar a una sesión de hemodiálisis, conseguir oportunamente un medicamento o asumir los gastos que implica un tratamiento puede convertirse en un desafío para quienes atraviesan dificultades económicas. Frente a esas barreras nació hace cuatro décadas la Fundación Nacional de Trasplantados (FNT), una organización que ha acompañado a pacientes y familias en Colombia y que reporta 56.101 personas beneficiadas directamente durante los últimos 20 años.
Según el balance de la entidad, entre sus principales apoyos se encuentran 6.144 auxilios de transporte y 3.894 ayudas para medicamentos. Estas iniciativas buscan contribuir a la continuidad de los tratamientos y aliviar parte de las cargas económicas que enfrentan las personas en situación de vulnerabilidad mientras esperan un trasplante o viven con uno.
La historia de la Fundación comenzó en 1986, cuando un grupo de personas trasplantadas de riñón constituyó la Asociación Nacional de Trasplantados. Su propósito inicial era ayudar a quienes no contaban con los recursos necesarios para adquirir los medicamentos de alto costo que requerían después del procedimiento. Con el paso de los años, la organización amplió su campo de acción para atender también a pacientes en lista de espera y acompañar a sus familias.
Actualmente, su trabajo incluye programas como Trayectos de Vida, mediante el cual entrega auxilios de transporte a pacientes vulnerables que necesitan desplazarse periódicamente para recibir sus tratamientos, especialmente sesiones de hemodiálisis. A esta iniciativa se suma Medicamentos Salva Vidas, que brinda apoyo económico para facilitar la adquisición de medicamentos cuando existen dificultades para obtenerlos oportunamente a través de las EPS.
El acompañamiento también comprende atención psicológica, educación en salud, orientación jurídica frente a barreras de acceso a los servicios médicos y espacios de integración para fortalecer las redes de apoyo. De esta manera, la Fundación busca responder a necesidades que no terminan con una intervención quirúrgica, pues la espera de un órgano y la vida después del trasplante también involucran desafíos emocionales, familiares y económicos.
Un contexto nacional que evidencia la necesidad
Las cifras del país permiten dimensionar la importancia de estas acciones. Según el Instituto Nacional de Salud (INS), al 30 de septiembre de 2026, Colombia tenía 4.117 personas en lista de espera para recibir un trasplante de órgano. De ellas, 3.823 necesitaban un riñón, 176 un hígado, 45 un pulmón y 37 un corazón, entre otros órganos.
El mismo reporte señala que entre enero y septiembre de 2026 se realizaron 965 trasplantes de órganos en el territorio nacional: 800 con órganos provenientes de donantes fallecidos y 165 de donantes vivos. Estas cifras reflejan tanto la actividad de la Red Nacional de Donación y Trasplantes como la demanda de pacientes que continúan esperando una oportunidad.
En este contexto, la promoción de la donación de órganos y tejidos constituye otro de los ejes de trabajo de la Fundación. A través de campañas educativas, foros y actividades comunitarias, la organización ha impulsado espacios de sensibilización para acercar este tema a la ciudadanía y fomentar una cultura de solidaridad.
De acuerdo con su reseña institucional, la entidad contribuyó a la institucionalización del 29 de agosto como Día de la Donación de Órganos en Antioquia, en 2001. Además, en 2012 recibió el reconocimiento El Colombiano Ejemplar, en la categoría de solidaridad.
A estos esfuerzos se suma el marco normativo nacional. La Ley 1805 de 2016 amplió la presunción legal de donación de órganos y tejidos en Colombia: se presume que una persona es donante después de su fallecimiento si durante su vida no manifestó su oposición a la extracción de componentes anatómicos. La norma también establece que la voluntad de donación expresada en vida solo puede ser revocada por la propia persona.
Al cumplir 40 años, la Fundación Nacional de Trasplantados pone de relieve una dimensión fundamental de los procesos de donación y trasplante: la necesidad de acompañar a las personas antes, durante y después de los procedimientos médicos. Facilitar un desplazamiento, contribuir al acceso a un medicamento, brindar orientación o escuchar a una familia son acciones que también hacen parte de ese camino.














































