Cada cierto tiempo, pero especialmente en épocas preelectorales algunos líderes políticos echan a rodar iniciativas que ponen a discutir en uno u otra opinión, la conformación de figuras de integración regional que se incluyen dentro de los esquemas asociativos municipales o territoriales, casi siempre desconociendo procesos sociales e iniciativas trabajadas por varios años con las comunidades que habitan y viven los territorios. No coinciden las agendas sociales de las comunidades con las agendas políticas de los líderes, siendo las élites las que quieren siempre orientar las vocaciones, usos del suelo, reglamentaciones, visiones de desarrollo y proyectos prioritarios, convirtiéndose en decisiones exógenas sin proceso social y sin sentido de pertenencia.
Por: Gerardo A. Cardona Ramírez
Después de haberse protocolizado la conformación de Cinco Provincias en Antioquia desde el año 2018, como figuras administrativas, dos de ellas en el Oriente Antioqueño y con la meta de evolucionar hacia entidades territoriales, los municipios de la Zona de Páramo: Nariño, Argelia, La Unión y Sonsòn, conformaron la Provincia de la Paz y Los municipios de El Peñol, Guatapé, San Vicente, Concepción, Alejandría, San Rafael, San Carlos, Granada, San Francisco, San Luis, Cocorná y Marinilla, le dieron vía libre a la Provincia del Agua, Bosques y el Turismo. A más de un año de esta conformación, vuelve el Gobernador de Antioquia a decidir que se tiene que conformar el Área Metropolitana del Oriente Antioqueño, contradiciendo plenamente la conformación de las Provincias que habían contado con el beneplácito y apoyo legislativo a través de ordenanzas y convenios de cooperación desde el mismo Departamento.
La permanente discusión entre Provincias y Áreas Metropolitanas, tiene que ver indefectiblemente con los modelos y concepciones mentales que se tienen de sentir, pensar y actuar y de ejercer los liderazgos colectivos y territoriales de los dirigentes y eso lleva a determinar modelos de desarrollo, autonomías, desconcentración, descentralización, gobernabilidad, gobernanza, participación, equidad y un sinnúmero de valores y características que tienen que ver con la construcción de Democracia.
Hablar de la Figura Provincia, instancia que fue rescatada en la Constitución de 1991, implicó un tortuoso y largo camino que el Oriente Antioqueño siempre ha liderado y que nos pone hoy como un territorio que se atreve a innovar por una construcción social, política y colectiva hacia la consolidación de una paz territorial en la Región, basados en principios de liderazgo equitativo, participación igualitaria, repartición equilibrada de poder, cargas y beneficios, concertación de las decisiones, vinculación de organizaciones sociales, culturales, económicas y ambientales, cultura de paz y ciudadanía empoderada y en general propiciar un proceso democrático que le apuesta a una evolución y maduración de la Provincia hacia la transformación en una entidad territorial. Posteriormente la Asamblea Departamental de Antioquia aprobó la Ordenanza 068 del 2017, en donde se protocolizó la conformación de las Provincias, fundamentados en la Constitución y en las leyes aprobadas posteriormente, ordenanza que luego fue ajustada y modificada para darle participación a los concejos municipales de los municipios que las conformarán.
La verdadera autonomía para una entidad territorial, implica tener 5 características fundamentales: Definición de un territorio de actuación, generación de ingresos propios, participación en los ingresos corrientes de la nación, autoridades propias y legislación autóctona acorde al territorio y a sus habitantes. Estos aspectos que aún no son una realidad plena en Colombia para las Provincias, están siendo propuestos en un proyecto de Ley que ha sido radicado en el congreso y que esperamos tenga trámite positivo para su aprobación. Los hechos que determinan la orientación y focalización da los estudios prioritarios y las inversiones requeridas ya se han venido detectando y planificando y es ahí donde se empiezan a dar soluciones y respuestas a lo urgente e importante de los hechos Provinciales. De igual manera se propusieron las instancias administrativas y técnicas de la provincia, que son las mínimas para su funcionamiento, pero con instancias participativas de la sociedad civil y tener un eficaz un presidente de la Junta Provincial, un Director administrativo, un Consejo Provincial de Planificación y unos Comités Técnicos y sociales.
En cuanto a la oportunidad y derecho de las provincias de tener funciones de descentralización y desconcentración de los Departamentos y de la Nación, se pueden destacar los de ser autoridad ambiental, coordinar la planeación y el ordenamiento territorial, planear y vigilar la salud y de educación, así como ser autoridad de movilidad, transporte y tránsito y otras funciones y actividades que pueden ser delegadas como el manejo del catastro, la función pública y el manejo y operación de los servicios públicos domiciliarios.
En relación al Área Metropolitana, es una figura establecida para solucionar las problemáticas generadas ante hechos Metropolitanos, que consisten en la expansión urbana de una gran ciudad que va afectando todo a su alrededor, modificando zonificaciones, usos del suelo, necesitando y reclamando una autoridad común para temas como movilidad, transporte, planeación del territorio, medio ambiente y otros hechos de ciudades continuas que van conformando la conurbación, manifestada en la continuidad de la malla urbana con la continuidad y prolongación de infraestructuras urbanas de municipios vecinos.
La Ley 128 de 1994 era clara y efectiva exigiendo como requisito para la creación de un Área Metropolitana, la existencia de la conurbación entre quienes se unirían para conformarla, pues la competencia de un Área Metropolitana está limitada a los hechos metropolitanos que son aquellos que se configuran por el fenómeno de la conurbación, exigiéndose un porcentaje de aprobación por parte de la comunidad en consulta popular de un 25% como mínimo.
En el Oriente Antioqueño, el fenómeno de la conurbación aún no se presenta, pero si se pueden dar pasos de mayor integración urbano-rural, especialmente en el Altiplano, de donde deben surgir respuestas con plena responsabilidad hacia los otros municipios más rurales y alejados que requieren la solidaridad de los más desarrollados. No tiene sentido que municipios con niveles de vida medios y altos, que están más al centro de la región, conformen una figura exclusiva como el Área Metropolitana, dejando por fuera, en el ostracismo y el olvido a los más pobres y alejados. En una figura, como la Provincia, se acomoda la respuesta a esta situación y en ella caben como mínimo los 23 municipios, pudiéndose jalonar el desarrollo integral de la región, advirtiéndose que los municipios más alejados y catalogados como los «pobres» son quienes tienen la mayor riqueza en agua, suelo, aire, flora fauna y biodiversidad.
En años anteriores y con diversas artimañas se logró cambiar la ley de Áreas Metropolitanas, quitándole el requisito de la conurbación, es decir su columna vertebral. Ahora cualquier territorio puede ser área, pero ello no tiene sentido, pues el objetivo de la figura se pierde. En el presente año a través de la gestión del parlamentario Rionegrero Esteban Quintero, obtuvo que el proyecto de Ley 075 del 2018 que pretendía reducir el umbral de participación ciudadana del 25% al 5% del censo electoral para la conformación de áreas metropolitanas, ya es ley de la República. Hubiera sido de mejor presentación quitarle el requisito de la consulta popular, que por ejemplo no tiene la Provincia para su conformación, evidenciando el desaprovechamiento y la oportunidad de haber realizado una reforma estructural a las Áreas Metropolitanas.
El mayor municipio con altas tasas e índices de crecimiento y que ha sido afectado por el crecimiento de Medellín es Rionegro y en ese sentido debería liderar procesos de integración regional que tuvieran en cuenta a todo El Oriente y no solo a unos cuantos municipios, consolidando y fortaleciendo sus decisiones como centro eje y articulador del territorio. Los hechos urbanos, de conurbación y de pérdida de límites en las fronteras, pueden ser perfectamente asumidos por las Provincias, determinado la situación como un hecho necesario e importante de abordar.
Medellín y los municipios del Valle de Aburrá se están quedando sin espacio para crecer y sin recursos naturales, entre ellos el agua que es vital para todas las manifestaciones de vida y para su sector productivo. Se calcula que el túnel de Oriente afectó 23 fuentes hídricas, de manera que esto hace más escaso el vital líquido en el Aburrá y es indispensable salir a buscarla en los territorios vecinos que la tengan para apropiarse de ella. EPM visita permanentemente acueductos rurales y Empresas de Servicios Públicos Municipales y Comunitarias, con el ánimo de hacerles propuestas de “negocios”. El modelo de desarrollo de Medellín y sus municipios vecinos está agotado, tiene que ser replanteado radicalmente y el Oriente Antioqueño y las demás regiones de Antioquia y de Colombia no pueden repetir semejante cúmulo de errores, toda vez que no son sostenibles.
Por todo lo anterior la propuesta para la integración territorial de las subregiones que satisface tanto los intereses ciudadanos, la participación, la democracia y la no jerarquización de la participación y las decisiones en unos pocos, sigue siendo la Provincia, por su estructura más horizontal y por ser una figura nueva que puede evolucionar a Autoridad y Ente territorial, característica que no pueden tener las Áreas Metropolitanas. De igual manera se debe hacer incidencia y lobby al proyecto de ley de reglamentación que cursa en el Congreso para la reglamentación de la Provincias, aspirando a qué ojalá se apruebe este año, para resolver y dejar en claro las diversas inquietudes y medidas que se pueden tomar con esta figura.
Cabe también revisar el quehacer de las Provincias conformadas actualmente, en su real integración, oportunidad de servicios, economías de escala, planeación subregional o provincial y sobre todo modernización, capacitación y dotación de herramientas administrativas, técnicas, fiscales y financieras a las administraciones municipales para un óptimo servicio y una alta calidad en la atención de los ciudadanos, pues de todo ello depende el éxito y claro el respaldo de los alcaldes, concejales y comunidad en general.
El gran reto es mostrar e implementar a la Provincia como una herramienta moderna, ágil y pertinente para la integración regional, logrando que se ganen muchos puntos y que se desestimule la creación de megalópolis que es el objetivo de las áreas metropolitanas.
En general es importante anotar que no son las figuras las que generan reservas, son los ejercicios del poder las que generan temores: la articulación y la integración regional son ejercicios democráticos, no imposiciones por liderazgos autoritarios y en donde más tarde que nunca la figura de Área Metropolitana se puede dar, pero es una conquista y un logro integrador no forzada con intereses particulares. Cualquier figura de integración territorial puede servir para desarrollar programas y proyectos, pero indudablemente tienen más peso y poder las entidades territoriales porque pueden tener mayor autonomía, manejo de normas y autoridades propias y ejercicio de la democracia.
El asunto de las figuras asociativas pasa por la verdadera intención que le quieran dar los administradores y por el énfasis en lo colectivo que las debe caracterizar. La pregunta aquí es para quién el Área Metropolitana en el Oriente Antioqueño?, para seguir el modelo desarrollista de Medellín y su Valle de Aburrá? Para seguirle dando más y más poder a los mismos centros de poder que no conversan con sus vecinos y deciden de manera vertical sobre sus proyectos? Para seguir concentrando el desarrollo, la inversión y las faraónicas obras en los mismos municipios de siempre, sin pensar en todo el Oriente Antioqueño?
De igual manera y si no se corrigen a tiempo la intención, programas y razón de ser de las figuras como Provincias, Asociaciones y Contratos planes, se llegará a una caricatura de lo que debieron ser en su mejor intención los esquemas asociativos y la integración regional.
El verdadero reto y transformación de las Provincias es pasar de ser figuras administrativas y de planeación, a ser entidades territoriales, para lograr autonomía administrativa, técnica y fiscal, para que no estén al vaivén de las coyunturas electorales y políticas y de proyectos coyunturales, en donde el poder depende de las voluntades de pocos actores de corto plazo sin trascendencia en el tiempo.
Hoy todas estas figuras se parecen, Asociaciones de municipios, Provincias y Áreas Metropolitanas, han servido para mantener discusiones pobres sobre el verdadero desarrollo socio económico local y regional que requiere el Oriente y las otras subregiones de Antioquia. Las propuestas de conformación de entidades de integración regional las han convertido en guerras de egos y en batallas pueblerinas, para que la mayoría descuidemos lo fundamental de la identidad y la cultura del Oriente, que posee valores inmensos y que nos potenciarían para ser reconocidos como una Región de las más importantes de Antioquia y de Colombia por su sistema territorial, su organización social y la calidad y calidez de su gente.
En el Área Metropolitana se le da todo el poder de decisión al municipio de mayor número de habitantes, es una figura administrativa piramidal con muy poca participación ciudadana, con nombramiento de personal y aprobación de presupuesto por la metrópoli.
Y lo más delicado es que esta es una figura para desarrollar megalópolis, esto es grandes ciudades y el oriente no requiere ser una inmensa y desaforada ciudad, a no ser que queramos tener una gran y desordenada malla urbana como la mayoría de modelos latinoamericanos, similar al fenómeno del Valle de Aburrá, con esquemas urbanísticos reventados, saturados y disfuncionales, que hace mucho han sido resueltos y mejorados a través de propuestas como las ciudades lentas, las ciudades jardín o la integración de redes de ciudades en propuestas como la Ciudad-Región.
Tenemos que apostarle a que la gente informada, comunicada y pensando en el bien común, decidan que quieren para el Oriente y no un ”estado de opinión» basado en el miedo, la ignorancia y la manipulación de algunos líderes y lideresas.

















































