Una bolsa de alimentos, una caja de medicamentos, una cobija o un kilo de concentrado pueden parecer pequeños aportes cuando se miran por separado. Pero en Rionegro, la suma de cientos de esos gestos terminó convirtiéndose en aproximadamente 38,2 toneladas de ayuda humanitaria para las comunidades del Chocó afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto.
La campaña se desarrolló entre el 11 y el 17 de agosto bajo las estrategias “Colombia se Levanta” y “Tigresas Moviéndose con Corazón”, lideradas desde Creesiendo de la Alcaldía de Rionegro y con la participación de la Primera Dama, Mónica Gutiérrez Restrepo. Ciudadanos, empresas, organizaciones sociales, concejales y voluntarios respondieron al llamado y permitieron reunir suficientes elementos para llenar cinco camiones que fueron despachados hacia las comunidades afectadas.
Desde la Administración Municipal expresaron que la ayuda fue diversa y estuvo pensada para atender diferentes necesidades. Se recolectaron más de ocho toneladas de alimentos y más de cinco toneladas de agua, además de productos de aseo personal y del hogar, ropa, medicamentos, insumos médicos y artículos para bebés. Los animales de compañía también fueron tenidos en cuenta: alrededor de 1,5 toneladas de concentrado para perros y una tonelada para gatos hicieron parte de la carga.
El sector privado tuvo una participación importante. Zippercol aportó 200.000 tapabocas, mientras Alagro donó leche líquida y en polvo. Por su parte, el Club Campestre Medellín – Sede Llanogrande, con el respaldo de su Junta Directiva, Gerencia, socios y colaboradores, entregó 1.513 elementos, entre ellos colchones, almohadas, cobijas, ropa de cama y artículos para niños y niñas.
La campaña también necesitó de una operación logística que permitiera convertir las donaciones en una carga organizada y lista para ser transportada. En esa tarea participaron más de 100 voluntarios. El Grupo Scout BOERS 84 tuvo un papel destacado en la clasificación, organización y cargue de los elementos, mientras los concejales de Rionegro también se sumaron activamente a la jornada.
“Quiero agradecer de corazón a todos los rionegreros que han respondido a este llamado. Lo que hemos logrado demuestra que cuando nos unimos podemos hacer cosas muy grandes. Pero esta labor continúa y seguimos invitando a todos a donar. Cada aporte cuenta y puede convertirse en esperanza para una familia que hoy lo necesita. También hacemos un llamado a donar con el corazón y con conciencia. Las ayudas deben ser útiles, limpias, completas y estar en buenas condiciones. Pensemos siempre en quien las va a recibir y entreguemos elementos dignos, porque la solidaridad también significa respeto. La solidaridad empieza con la decisión de ayudar desde lo que cada uno puede dar. Juntos podemos lograr grandes cosas”, afirmó Mónica Gutiérrez Restrepo, Primera Dama del Municipio de Rionegro.
El llamado a donar con responsabilidad resulta especialmente relevante durante una emergencia. La UNGRD señala que la gestión de las ayudas debe responder a las necesidades de las comunidades afectadas y que las autoridades locales cumplen un papel esencial en la identificación de los damnificados y la coordinación de la atención. Por eso, la campaña de Rionegro insiste no solo en donar, sino en hacerlo de manera consciente: elementos limpios, completos, útiles y en condiciones dignas para quienes los recibirán.
La emergencia también ha puesto nuevamente de presente la importancia de la solidaridad entre territorios. En el caso del Chocó, las comunidades han enfrentado históricamente situaciones de vulnerabilidad y diferentes emergencias que han requerido respuestas institucionales y humanitarias. La UNGRD ha reportado en años recientes la necesidad de movilizar asistencia humanitaria hacia este departamento frente a diferentes situaciones de emergencia.
Los cinco camiones ya partieron, pero la campaña continúa. La Alcaldía de Rionegro mantiene abierta la invitación a ciudadanos, empresas y organizaciones para seguir aportando a las comunidades que necesitan apoyo. La primera meta ya se cumplió: casi 40 toneladas reunidas en una semana. Ahora, el reto es mantener viva esa cadena de solidaridad.
Porque detrás de cada tonelada hay una historia: alguien que decidió compartir, una empresa que quiso aportar, un voluntario que dedicó su tiempo y una comunidad que entendió que, frente a una emergencia, ayudar también es una forma de acompañar. Desde Rionegro, esa ayuda ya está en camino.



















































