Ayer domingo en la Basílica Menor Nuestra Señora de las Mercedes del municipio de Yarumal, se realizaron las exequias y la despedida del joven periodista Mateo Pérez Rueda, quien a sus 24 años fue asesinado en Briceño por un grupo delincuencial que opera en la zona norte del departamento.
Mateo había desaparecido desde el martes pasado cuando llegó a zona rural de Briceño para adelantar una investigación sobre el orden público en la subregión y desde entonces no se supo más de su paradero. El viernes entre las veredas Palmichal y El Hoyo, una misión humanitaria integrada por el Comité Internacional de la Cruz Roja, la Defensoría del Pueblo y delegados de la Iglesia Católica, lograron ingresar a la zona debido a las complejas condiciones de seguridad y recuperar su cuerpo.
Este asesinato volvió a encender las alarmas sobre los riesgos que enfrenta el periodismo regional en Colombia. El joven comunicador, director del medio digital El Confidente de Yarumal fue hallado sin vida en zona rural del municipio de Briceño. Según información de las autoridades y organismos defensores de Derechos Humanos, Mateo había viajado hasta la vereda Palmichal para documentar situaciones relacionadas con el conflicto armado y el control territorial en la zona.
La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) denunció desde el primer momento la desaparición del comunicador y posteriormente confirmó su asesinato. La organización recordó que Mateo Pérez se había convertido en una voz importante para comunidades del norte antioqueño, cubriendo temas de corrupción, seguridad, orden público y economías ilegales en municipios como Yarumal, Briceño, Ituango y Valdivia. También, señaló que el periodista había enfrentado presiones judiciales y amenazas derivadas de sus investigaciones sobre actores armados y estructuras criminales.
El caso generó reacciones desde distintos sectores del país: El presidente Gustavo Petro confirmó el hallazgo del cuerpo y atribuyó el crimen a una estructura armada vinculada a disidencias que operan en la región. Por su parte, el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, condenó el asesinato y anunció una recompensa de hasta $300 millones para capturar a los responsables intelectuales y materiales. Además, acompañó a la familia del periodista y pidió acciones contundentes del Estado frente a los grupos ilegales que ejercen control en el norte del departamento.
Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras y la FLIP insistieron en que el asesinato de Mateo Pérez refleja las precarias condiciones en las que ejercen muchos periodistas regionales, especialmente en territorios atravesados por el conflicto armado y las economías ilícitas.
El Círculo de Periodistas del Oriente alzó su voz frente a los hechos y manifestó que: «rechazamos de manera contundente cualquier acto de violencia contra quienes ejercen la labor periodística y hacemos un llamado urgente a las autoridades competentes para que adelanten una investigación rigurosa, pronta y transparente que permita esclarecer los hechos y garantizar justicia». Además expresaron su compromiso con la defensa de la libertad de expresión, la vida y el ejercicio digno y seguro del periodismo.
También en la ciudad de Medellín, un grupo de periodistas convocados por el CIPA Antioquia, por el Club de La Prensa y por Asoredes entre otros grupos, se reunieron el sábado pasado para hacer un homenaje por Mateo y para pedir respeto a la labor de los Periodistas.
Durante la noche del sábado, también se realizó una velatón en el parque principal Epifanio Mejía de Yarumal, donde periodistas, amigos, familiares y habitantes del municipio llegaron con velas blancas para rendir homenaje al joven comunicador, recordado por su trabajo en el medio digital El Confidente y por su interés en documentar la realidad social y el conflicto armado en el norte antioqueño.
Más allá de las investigaciones y las responsabilidades penales, el crimen deja una pregunta de fondo sobre las garantías reales para ejercer el periodismo en Colombia. Cada periodista silenciado representa una pérdida para la democracia, especialmente en regiones donde informar implica desafiar estructuras criminales, corrupción y violencia.
La muerte de Mateo Pérez Rueda no solo enluta a una familia y a un medio regional; también evidencia que contar la verdad sigue siendo una actividad de alto riesgo en muchas zonas del país.
Desde Oriéntese.co extendemos nuestro más sentido pésame a familiares y amigos de Mateo, bajo la premisa de que, defender la libertad de prensa no consiste únicamente en condenar los ataques, sino en garantizar condiciones reales para que los periodistas podamos informar sin miedo y sin convertirnos en objetivos de guerra.






















































