FUNDACIÓN DULCE COMPAÑÍA, ABRAZANDO CON EL ALMA
Viendo la inequidad existente en la región del Oriente Antioqueño, especialmente en los niños entre los 0 y 10 años, generada en parte por los rezagos dejados por el conflicto armado y la falta de acompañamiento a las personas que acuden a los centros de salud de Rionegro, surgió en una Comunicadora Social, la idea de tener una fundación que brindara asistencia social y acompañamiento a muchas personas que requirieran de estas ayudas.
Es así como Natalia Giraldo, esta Comunicadora Social se da a la tarea de crear la Fundación Dulce Compañía, una entidad que busca una actitud diferente de la gente ante las necesidad de la población, buscando generar momentos dignos a través de pequeñas acciones con la ayuda de diferentes actores generadores de un cambio social.
Para Natalia este es un sueño que viene cumpliendo, “ver la necesidad que la gente pasaban en lugares lejanos fuera de su casa, en un hospital, me hizo motivar para buscar la manera de ayudarles, de ahí nació la idea de crear la Fundación”
En sus épocas laborales con Cornare, cuando le tocaba recorrer lejanos sitios del Oriente, aprovechaba para llevar ropa en buen estado, accesorios de casa, utensilios de cocina y todo lo que a “nosotros no nos sirve, pero a los demás sí, cómo no aprovechar esas salidas y poder entregarle a estas personas ese abrigo que tanto les ha de servir, de estas experiencias es que surgieron las ideas de la Ruta de la Alegría y del ropero, programas con los que empezó la idea de la Fundación” dice Natalia.
Pero para poder realizar estas actividades, necesitaban tener estrategias que les solventara en algo la parte económica, fue así como “teniendo en cuenta la proyección social de la Fundación y la necesidad para recoger fondos que ayuden a cumplir con las metas fijadas, abrimos un ropero, en el que se vende a precios muy bajos ropa de segunda en muy buen estado, zapatos y artículos de hogar entre otros, todos estos elementos son donados por los benefactores de la Fundación” añade Natalia.
Y continúa “a su vez con la contribución de los benefactores y con la realización de bazares, eventos sociales como exposiciones y bingos entre otros nos vamos ayudando en la recolección de fondos para llevar a cabo toda nuestra labor”.
Esta ambiciosa tarea no podía ser adelantada por Natalia sola, pues lo que empezó como algo pequeño, creció y fue así como debió fortalecer su equipo a través de un grupo de voluntarias que la acompañan en sus labores y en sus correrías.
La Fundación Dulce Compañía tiene otras áreas de acción, como es el Hogar de Paso, el cual brinda una habitación a aquellos pacientes y sus cuidadores que están en tratamientos de lenta recuperación como los de la Unidad Renal del Hospital San Juan de Dios.
En esta misma institución se hace una bonita y acogedora atención con la madre de los recién nacido, “al bebé se le entrega un kit que contiene todos los elementos necesarios a la hora de nacer y a la madre se le dan también elementos de aseo personal y una muda de ropa. En caso tal que la madre sea dada de alta y el bebé no, a ésta se le suministra la alimentación y el hospedaje en el Hogar de Paso durante la espera y recuperación de su bebé” nos cuenta Natalia.
Desde la Fundación llegan a los Hogares Comunitarios Rurales manejados por el ICBF donaciones de juguetes, material pedagógico y didáctico, con lo cual refuerzan el tema de lúdica, recreación y esparcimiento.
La Fundación adelanta también acciones con los reclusos de la cárcel de Rionegro, por medio de la cual realizan trabajos manuales que les genera un espacio de esparcimiento, sintiéndose útiles a la sociedad. “Los reclusos hacen manillas y otros elementos de bisutería que son adquiridos para luego ser vendidos generando así ingresos para la Fundación y sustento para ellos” explica la gestora del proyecto.
Natalia resalta el apoyo que desde el exterior ha recibido la Fundación y explica que “En Miami tenemos voluntarios que se encargan de recibir toda las donaciones de material didáctico y pedagógico de personas que donan en los Estados Unidos, lo que nos permite poder llevar a cabo esta actividad. Este material es trasladado desde Miami a Colombia cada dos meses a través de nuestro aliado estratégico Avianca”.
La señora Marta Zuluaga llegó desde el corregimiento de Santa Ana de Granada y manifestó que “yo llegue con unas moneditas al hospital, allí me recomendaron la fundación Dulce Compañía y desde que los contacté es como si se me hubiera aparecido un angelito, ellos me ayudaron mucho y me acompañaron los días que tuve que estar acá en Rionegro. Puedo decirlo tranquilamente, son una bendición de Dios”
La Fundación Dulce Compañía tiene el futuro previsto y por eso para el 2018 quiere ser reconocida como una Organización de Carácter Social que articule y minimice la brecha existente entre el Estado y la comunidad vulnerable en condición de pobreza, brindando apoyo a las familias cuyos niños requieran asistencia hospitalaria; dándoles albergue, alimentación y acompañamiento moral al momento de ser requerido.
Una gran obra que silenciosamente se adelanta en el Oriente, llegando a tantas personas que lo necesitan, dando ese apoyo y ese acompañamiento a seres incognitos que ante su necesidad salen de su tierra y no tienen a donde llegar, ni menos quien los reciba y que acá con todas las comodidades y sobre todo con el amor más grande, se les espera, se les recibe y se les acompaña.
“Una gran experiencia la que a diario vivimos en la Fundación, cada acto de amor, de solidaridad, de ayuda a estas personas que lo necesitan, es el bálsamo que llena nuestro corazón y nuestra alma, para cada día, dar lo mejor y buscar lo mejor por nuestra gente” finalizó Natalia.
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