
La Administración Municipal de La Ceja continúa con la promoción de la convivencia y el respeto por el ambiente sonoro del municipio, de tal manera en articulación con la autoridad ambiental Cornare, se vienen realizando controles pedagógicos para generar conciencia sobre los efectos del ruido excesivo y la importancia de respetar los límites establecidos en la normatividad vigente.
Estas jornadas, que se desarrollan en distintos sectores del municipio, están dirigidas principalmente a los propietarios de establecimientos abiertos al público como bares, restaurantes y discotecas, pero también involucran a la ciudadanía en general. Durante los recorridos, los funcionarios explican la normatividad ambiental relacionada con el ruido, brindan recomendaciones técnicas y promueven la adopción de medidas preventivas para evitar afectaciones a la salud y a la convivencia.
Según Javier Enrique Mozo, Subsecretario de Derechos Humanos, Paz y Convivencia Ciudadana, de La Ceja, dice: “El objetivo no es sancionar, sino educar. Estos controles pedagógicos buscan que tanto comerciantes como vecinos comprendan los impactos negativos del ruido excesivo sobre la salud auditiva, el descanso de las familias y la armonía en los barrios. Queremos construir cultura ciudadana desde el diálogo, la corresponsabilidad y el respeto”.
Los controles también incluyen el uso de equipos técnicos para medir los niveles de presión sonora, lo que permite a los establecimientos conocer en tiempo real si están cumpliendo con los rangos establecidos por la normatividad ambiental. En caso de detectar excedentes, se formulan recomendaciones específicas y se establece un seguimiento para verificar la implementación de correctivos.
Desde Cornare, se ha destacado la importancia de este trabajo articulado con las administraciones municipales para garantizar un desarrollo urbano sostenible, en equilibrio con la salud ambiental y la calidad de vida de los habitantes. La autoridad ambiental también ha señalado que el ruido es uno de los factores de contaminación que más quejas genera por parte de las comunidades, especialmente en zonas residenciales.
Terminada la etapa pedagógica que tiene una duración de seis meses, se avanzará en la implementación de controles de carácter preventivo y sancionatorio en los casos en los que se evidencie reincidencia o incumplimiento. “La corresponsabilidad es clave: el bienestar colectivo depende de nuestras acciones individuales. Estamos haciendo un llamado a los comerciantes para que se sumen a esta cultura del respeto por el ambiente sonoro. También le pedimos a la comunidad que denuncie los excesos de ruido y que participe activamente en la construcción de una ciudad más tranquila, segura y ordenada”, añadió el Subsecretario.





















































