A tres meses de iniciar su gestión, la Contraloría Municipal de Rionegro comienza a mostrar resultados que apuntan a una transformación en la forma de ejercer el control fiscal en el territorio.
Bajo el liderazgo de Rolando Castaño Vergara, la entidad ha centrado su trabajo en acercarse a la ciudadanía, fortalecer la planeación y vigilar de manera más rigurosa los recursos públicos. El dato más contundente: auditorías en marcha por más de $800.000.000 que revisan la gestión de varias entidades clave del municipio.
Pero más allá de las cifras, el enfoque ha estado en cambiar la relación entre la institucionalidad y la comunidad. La creación de la Escuela de Control Social, los encuentros con estudiantes y líderes locales, y la formación de contralores estudiantiles reflejan una apuesta por involucrar a la ciudadanía en el cuidado de lo público.
En paralelo, la construcción del Plan Estratégico Institucional 2026–2029, con participación de diferentes sectores, marca una nueva hoja de ruta para la entidad, basada en la anticipación de riesgos, la defensa del patrimonio público y el fortalecimiento de la confianza.
Uno de los ejercicios de control ya realizados permitió verificar la transferencia de más de $21.677 millones a CORNARE por concepto de sobretasa ambiental, recursos clave para la gestión ambiental en la región.
“Estos primeros 100 días nos han permitido avanzar en una entidad con más presencia en el territorio”, afirmó el contralor, destacando que el objetivo es consolidar un control fiscal que no solo vigile, sino que también prevenga y genere valor público.





















































