
En el Oriente Antioqueño, específicamente en Guatapé, turistas y visitantes tuvieron a la vista un flamenco rosado. Este es un animal exótico no perteneciente a los ecosistemas de la región, lo que ha generado preocupación a las autoridades ambientales, pues no descartan el tráfico ilegal de fauna silvestre.
Cornare tomó cartas en el asunto y en un operativo del Equipo de Fauna Silvestre, en conjunto con el cuerpo de bomberos de la localidad, lograron recuperar esta ave, que presentaba baja condición corporal, alteración en su coloración natural y un nylon enredado en sus patas, el cual le ocasionó varias lesiones. Durante la valoración médico-veterinaria se identificó también una herida en el dorso del ala; aunque no había fracturas, sí se evidenciaron comportamientos antinaturales asociados al contacto indebido con humanos, condición que impide su retorno inmediato al medio natural.
Según los especialistas, los flamencos son aves propias de las zonas costeras del Caribe colombiano, donde encuentran los ambientes salinos y la dieta específica que requieren para sobrevivir. En ecosistemas como el embalse de Guatapé, no solo carecen de alimento adecuado, sino que enfrentan estrés, desorientación y riesgos adicionales al no estar adaptados a estas condiciones.
Ahora, el flamenco iniciará un proceso de recuperación en una institución autorizada en Medellín, que cuenta con infraestructura especializada y más individuos de su especie, lo que favorece su rehabilitación física y de comportamiento.
La hipótesis del tráfico ilegal de fauna silvestre pone en evidencia esta grave problemática en el país, pues es un delito ambiental que mueve miles de animales cada año, que son capturados, transportados y comercializados de manera clandestina para ser usados como mascotas, objetos de exhibición o trofeos. Este asunto causa graves afectaciones a los animales, tales como estrés, desnutrición, malformaciones, mutilaciones y, en la mayoría de los casos, la muerte antes de llegar a su destino final.
Las aves son uno de los grupos más afectados por esta actividad ilegal. Muchas son arrebatadas de sus hábitats desde muy jóvenes, lo que limita su capacidad de supervivencia y altera profundamente los ecosistemas. Además, tenerlos ilegalmente les genera comportamientos antinaturales que impiden su liberación y reducen sus posibilidades de reintegrarse exitosamente a la vida silvestre.
Cornare hace un llamado a la comunidad, para que, en caso tal de ser testigos de un posible caso de tráfico de fauna silvestre, pueda denunciar y así proteger dichos animales. Se pueden comunicar a la línea telefónica 321781 1388.
¡Proteger la vida silvestre es una responsabilidad colectiva y cada denuncia contribuye a frenar esta práctica que amenaza la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas del país!























































