La Diócesis de Sonsón Rionegro, siguiendo las indicaciones dadas desde la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, acogiendo los decretos emitidos por el gobierno de Colombia para el aislamiento nacional hasta el 13 de abril, atendiendo a las inquietudes de los sacerdotes y fieles del territorio eclesial, dispuso diferentes medidas para la vivencia de la vida litúrgica y pastoral en este tiempo de cuidado especial y durante la Semana Santa.
En la comunicación, el Obispo Fidel León Cadavid Marínresalta la labor de los sacerdotes, diáconos, religiosos (as) y seminaristas en las distintas comunidades parroquiales e institucionales; valorando el acatamiento a las normas prescritas y las iniciativas en la vida pastoral y litúrgica que han tenido para no desvincularse de los fieles, ingeniando estrategias para llegar hasta ellos por medio de las redes sociales, canales de televisión, emisoras comunitarias y virtuales, entre otros medios y los anima a continuar con fe, perseverancia y valentía acompañando a cada una de las comunidades con su presencia, pero, sobre todo, con la oración.
Siguiendo las indicaciones del aislamiento y la cuarentena, los templos permanecerán cerrados y las eucaristías se seguirán celebrando sin la presencia física de los fieles; se posibilita la concelebración eucarística poniendo las intenciones del día, según el número de concelebrantes, con previo aviso a los oferentes, teniendo claridad en los horarios de la celebración; así mismo, se pueden reprogramar intenciones pendientes, siempre con conocimiento de los oferentes; lo anterior para no multiplicar celebraciones privadas.
Acogiéndose a las normas establecidas, se permite, como garantía para la medida de aislamiento preventivo obligatorio, el derecho de circulación de algunas personas en varios casos, entre ellos, “las actividades del sector interreligioso relacionadas con programas institucionales de emergencia y ayuda humanitaria, espiritual y psicológica” (art. 3, n. 29).}
La Conferencia Episcopal, en diálogo con el Gobierno, a través del Ministerio del Interior, precisó que esta excepción, por cuanto se refiere a la Iglesia católica, se concede para que los sacerdotes puedan continuar la ayuda caritativa a los más necesitados y presten a los fieles la asistencia espiritual en situaciones de estricta urgencia, bajo las siguientes condiciones:
a. Que se trate de una atención a personas individuales y nunca implique la reunión de grupos.
b. Que se cumplan las condiciones de bioseguridad: sin contacto físico directo, uso del tapabocas y de los guantes, lavado permanente de las manos, no pasar de una casa a otra sin realizar la necesaria desinfección.
c. Que se sigan igualmente las prescripciones diocesanas a este respecto.
d. Que el ministro lleve siempre consigo su identificación sacerdotal.
8. Los sacerdotes han de tener en cuenta sus propias condiciones de edad y de salud antes de prestar estos servicios (Decreto 457 de la presidencia de la República art. 3, n. 29).
En el caso concreto de la administración del Sacramento de la Reconciliación, la Penitenciaría Apostólica, recomienda que se adopten las siguientes medidas:
– Un lugar ventilado fuera del confesionario
– Distancia adecuada
– Uso de mascarilla protectora, siempre salvaguardando el sigilo sacramental y la discreción.
Para la celebración de la Semana Santa, se adoptan las siguientes medidas:
La fecha de la Semana Santa, como lo indicó el decreto de la Congregación para el Culto Divino, no puede ser trasladada.
La Misa Crismal que preside el obispo en la sede catedral, se aplaza para otro momento del año, según lo autorizado por la Congregación para el Culto Divino en el decreto “En tiempo de Covid-19”. Esta fecha se informará oportunamente cuando haya sido superada la emergencia sanitaria.
Se privilegiarán las celebraciones litúrgicas establecidas, de manera especial las correspondientes al Triduo Pascual, a saber: Eucaristía de la Cena del Señor el Jueves Santo; Acción litúrgica en la pasión del Señor el Viernes Santo; la Vigilia Pascual el Sábado Santo y la Celebración de la Resurrección el Domingo de Pascua.
Las celebraciones centrales, detalladas previamente, se deben realizar en el Templo Parroquial, o en oratorios, capillas donde hay presencia de sacerdote, como es el caso de los Monasterios, comunidades Religiosas y residencias sacerdotales.
Para las celebraciones centrales se deben conservar las siguientes orientaciones litúrgicas:
a. Domingo de Ramos: La Conmemoración de la Entrada del Señor en Jerusalén se celebre en el interior del edificio sagrado.
b. Para los misterios litúrgicos del Triduo Pascual, “informar a los fieles sobre la hora de inicio de las celebraciones, de modo que puedan unirse en oración desde su propia casa y, en lo posible, propiciar que sigan las transmisiones por los Medios de Comunicación en directo, no grabados.”
c. El Jueves Santo: “en la Misa de la Cena del Señor, se omite el lavatorio de los pies y la procesión al monumento. El Santísimo Sacramento se reserva en el sagrario”. No ha de hacerse nunca una exposición con la custodia u ostensorio.
“En este día, se concede excepcionalmente a los presbíteros la facultad de celebrar la Misa, sin la presencia del pueblo, en lugar adecuado”
d. El Viernes Santo: Para la Celebración de la Pasión del Señor se sigue el rito tal como está planteado en el Misal Romano, con la diferencia que este año se incluye en la Oración universal una petición especial por los enfermos, los muertos y quienes han sufrido una pérdida con motivo de la pandemia.
e. También, para el Viernes Santo, se debe tener en cuenta que, dadas las circunstancias, en el momento de la adoración de la Santa Cruz, no se adora el signo de la cruz, sino el Misterio de la Pasión; para lo cual, se puede propiciar un espacio de silencio, adoración de la Santa Cruz con una venia simple y no con beso, y con una canción apropiada.
f. Domingo de Pascua. Vigilia Pascual: “Para el inicio de la Vigilia o lucernario, se omite el fuego, se enciende el cirio y, omitida la procesión, se hace el pregón pascual.
Quedando a criterio del párroco y del equipo sacerdotal, se sugiere a cada parroquia realizar algunos actos de piedad popular durante los días de la Semana Mayor a través de los diferentes medios de comunicación, tales como retiros espirituales, oración especial por los enfermos, teniendo en cuenta de manera privilegiada a las víctimas de la pandemia del Covid 19, a cuidadores, familiares, personal sanitario y a todos aquellos que trabajan en la contención y mitigación del virus.
El Viernes Santo la Iglesia propone el ejercicio piadoso del Santo Viacrucis, meditado desde el templo, la meditación de las siete palabras; y el sábado Santo se hará la meditación de los Siete Dolores de la Virgen. transmitido si es posible, a través de los medios de comunicación.
De acuerdo a las posibilidades y autorizaciones respectivas por la situación que estamos viviendo, el Señor Obispo presidirá las celebraciones centrales de la Semana Santa desde comunidades parroquiales diferentes, contando con la transmisión de medios de comunicación del municipio, las redes sociales de la diócesis y de dichos medios.
A mí, como Obispo Diocesano, a los Vicarios Episcopales, los Párrocos, los Vicarios Parroquiales, los demás sacerdotes que sirven a la diócesis y los Diáconos, en razón de la caridad pastoral y las necesidades de nuestros fieles, se nos pide permanecer en los lugares de residencia pastoral, de manera particular durante este tiempo. Fidel León Cadavid Marín, Obispo




















































