Durante dos días, el Parque Principal de El Carmen de Viboral se convirtió en un punto de encuentro para la solidaridad. Familias, comerciantes y empresas acudieron al llamado de “Viveros de la Esperanza”, una campaña promovida por la Alcaldía Municipal para recolectar ayudas destinadas a las comunidades afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto. El resultado: 27 toneladas de elementos que ya fueron despachadas hacia Chocó y Cauca.
La jornada de recolección se realizó los días 13 y 14 de agosto y contó con una respuesta masiva de los habitantes. Las donaciones incluyeron alimentos no perecederos, alimento para mascotas, elementos de aseo personal y otros productos que fueron posteriormente clasificados y organizados para garantizar que llegaran en buenas condiciones a las familias que los necesitan.
Según explicaron desde la Alcaldía, el objetivo fue llevar las ayudas directamente a municipios que requieren atención y evitar que toda la asistencia se concentre en las principales ciudades. Para definir los lugares de destino se contó con la mediación de Asointermedias. El resultado de esa coordinación fue una distribución de ocho toneladas para Istmina, en Chocó, y 19 toneladas para Santander de Quilichao, en Cauca, teniendo en cuenta la población de cada municipio.
La solidaridad también se reflejó en el número de medicamentos recolectados. Fueron más de 77.659 unidades, que quedaron bajo selección y vigilancia de la ESE Hospital San Juan de Dios para garantizar su manejo adecuado y fortalecer la atención médica de las personas damnificadas en los dos municipios receptores.
Agregaron que la ayuda no se quedó únicamente en manos de los ciudadanos. Empresas privadas y transportadores también hicieron parte de la cadena que permitió convertir las donaciones en un envío humanitario. La empresa Avinal brindó apoyo logístico para el traslado, mientras algunos transportadores de carga se sumaron para hacer posible que las ayudas emprendieran el recorrido hacia sus destinos.
El proceso comenzó en los puntos de recolección y continuó durante más de una semana con el trabajo de funcionarios de la Administración Municipal, quienes se encargaron de recibir, clasificar y organizar los elementos. El despacho se realizó el martes 18 de agosto en horas de la tarde desde el Centro de Convenciones del municipio.
La coordinación de este tipo de ayudas resulta fundamental en una emergencia. La experiencia de la UNGRD en Chocó muestra que la asistencia humanitaria debe articularse con las autoridades locales, que tienen a su cargo la distribución de los elementos entre las comunidades damnificadas en sus territorios.
En Istmina, por ejemplo, las autoridades nacionales han desarrollado en los últimos años diferentes acciones de gestión del riesgo y atención a comunidades vulnerables. En junio de 2026, la UNGRD entregó en este municipio una obra de protección frente a inundaciones que beneficia a más de 22.000 habitantes, una muestra de las condiciones de vulnerabilidad que enfrentan algunas comunidades del territorio.
Ahora, las 27 toneladas reunidas en El Carmen de Viboral tienen un destino concreto. Ocho toneladas llegarán a Istmina y 19 a Santander de Quilichao, llevando alimentos, productos básicos, medicamentos y otros elementos que fueron entregados por personas que decidieron compartir parte de lo que tenían.
“Viveros de la Esperanza” deja así un mensaje que va más allá de la emergencia. Cuando una comunidad se organiza, cada aporte puede sumarse a otro hasta convertirse en una ayuda de grandes proporciones. En El Carmen de Viboral, la empatía se convirtió en 27 toneladas de solidaridad que ahora emprenden camino hacia familias que necesitan sentir que no están solas.




















































