Con el corazón dolido, pero firmeza en su voz, una madre del municipio de El Santuario se convirtió en símbolo de resistencia frente a lo que muchas consideran una infamia institucional. Este martes 20 de mayo, durante una sesión ordinaria del Concejo Municipal, se hizo pública una grave denuncia contra el Centro Zonal Oriente Medio del ICBF, entidad acusada de maltrato, arbitrariedad y violación sistemática de derechos fundamentales.
La denuncia fue presentada por la abogada Verónica Bohórquez, asesora jurídica de la Fundación Aurae, quien reveló que funcionarias del ICBF estarían desconociendo los derechos de madres vulnerables que acuden en busca de ayuda. En lugar de recibir apoyo, han sido revictimizadas, humilladas y privadas de su derecho a la defensa, lo que constituye una grave falla en el debido proceso.
Pero lo que más conmovió a quienes presenciaron esta intervención fue el acto simbólico de resistencia protagonizado por las vecinas de la madre afectada. Todas vestidas de negro, en señal de duelo y protesta, se presentaron en el recinto para acompañarla y exigir justicia. Un gesto que trascendió lo simbólico: fue una declaración colectiva de que la comunidad no está dispuesta a guardar silencio ante la injusticia.
“Queremos que el ICBF dé la cara y se pronuncie ante esta infamia. No vamos a permitir que se sigan vulnerando los derechos de las madres, ni de nuestros niños”, expresó una de las asistentes visiblemente conmovida.
La abogada Bohórquez también expuso que el Concejo Municipal ha extendido en varias ocasiones invitaciones formales a las funcionarias del ICBF para que rindan cuentas sobre los procesos administrativos de restablecimiento de derechos que adelantan. Sin embargo, en todas han cancelado su asistencia, una actitud que ha incrementado la indignación ciudadana.
Los concejales presentes manifestaron su respaldo y solidaridad con las madres y la comunidad afectada, reconociendo la valentía de quienes alzaron la voz. «Agradecemos profundamente a estos representantes por abrir un espacio para escuchar a quienes no han sido escuchadas por el Estado», dijeron.
Hoy, desde El Santuario, las madres del Oriente Antioqueño envían un mensaje claro: No están solas, y no permitirán que las callen. Esta es una lucha por la dignidad, por los derechos y por el respeto. Una lucha que contará con el respaldo de una comunidad decidida a no dejarse pisotear.











































