EL MOBILIARIO PÚBLICO EN MANOS DE QUIÉN?
Columna de Opinión
Algunos tienen la convicción de que «lo que nada nos cuesta, volvámoslo fiesta». Y esto es lo que unos cuantos ciudadanos poco responsables con el mobiliario público, parecen hacer, al no cuidar los diferentes espacios que los entes administrativos adecuan para uso, goce y disfrute de la ciudadanía.
Ante esto, queremos compartir la nota escrita por el Comunicador Social rionegrero Juan Esteban Trujillo, en su blog www.eldiaquejuansedetuvo.blogspot.com, donde hace una dura crítica ante estos malos ciudadanos, que dañan y destruyen los espacios que nos pertenecen a todos.
Rionegro, Antioquia: Pandillas de Cretinos
El Sol choca contra el cemento y la gaminería brilla con desmesura pero sin luz propia, no lleva un año de existencia casi, y la burla a las obras públicas ya se ha hecho notar, desde meses atrás, como un dorado homenaje a la estupidez humana, que como decía Einstein es y seguirá siendo infinita; sin motivo ni razón alguna, algunos encapuchados engrosan la idea cósmica de una ardiente ignorancia dimensional.
El parquecillo en referencia, no fue terminado, pero tampoco nadie lo ha rescatado, está bordeado por un lodazal inconcluso, en donde las cucarachas nadan y se broncean hasta el día de su muerte, bien por ellas, quizás la enrarecida ingeniería de este sitio estaba dirigida a su radiante futuro atómico.
Qué fácil es destruir lo que en apariencia no es nuestro, esa filosofía siempre es la opción más llamativa y más oportuna, cuando escasean los argumentos y las bases sólidas. Se ha convertido en una guarida de enajeandos mentales, que en horarios nocturnos, creen con certeza fiel que la revolución y la contracorriente, es escribir el nombre de marihuaneros muertos en ilícitos, sobre todo lo que se pueda y se deje (nosotros lo hemos permitido), para después salir huyendo colina arriba, al escuchar el crujido de un motorizado y terminar bajo la cama creyéndose el Che Guevara entre tembleques y repugnantes risitas de mocoso mal formado y mal educado.
Lo increíble es que estos murciélagos sin cueva, creen ser los opresores del sistema y se autodenominan como mesiánicos grafiteros, protegidos por la providencia de una inmundicia atroz. Como si a esas engasolinadas manchas de horrible caligrafía, se les pudiese extraer alguna partícula de arte.
Pedimos a la comunidad denunciar estos comportamientos prehístoricos y hacer todo lo posible para que termine lo que se empezó. Comparto incluso, de manera individual, claro está, la postura de la alcaldía en esta excepcional ocasión: ¿Para qué construir lo que al otro día será destruido?… 














































