En días anteriores se conoció la triste noticia del fallecimiento del Sacerdote oriundo del municipio de Alejandría, Rafael Ángel Ciro, quien en el momento de su deceso se encontraba en la ciudad de Paterson, New Jersey (EE.UU.) siendo miembro de la Iglesia de San Esteban en la misma localidad.
El Padre Rafael nació el 29 de octubre de 1979, tenía 45 años; inició su formación religiosa obteniendo el título de licenciado en filosofía de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, en el 2006, continuó con sus estudios teológicos en la Universidad Intercontinental en Ciudad de México (2007-2009), Holy Apostles College and Seminary en Cromwell, Connecticut (2011-2012), y Mount St. Mary’s Seminary en Emmitsburg, Maryland (2012-2013) y fue ordenado Sacerdote el 25 de marzo de 2013, en la parroquia San Felipe Apóstol en Clifton, Nueva Jersey.
Antes de iniciar su proceso en la Diócesis de Paterson como seminarista en el 2011, dedicó casi tres años a la labor misionera en Medellín y otros tres años en Ciudad de México. También atendió a migrantes hispanos en Alabama y Nueva Jersey.
Según información obtenida por este medio, el Padre Rafael venía padeciendo trastornos de su estado de ánimo hace aproximadamente 4 años, lo que lo llevó a tomar la decisión de terminar con su vida, para no tener más sufrimiento, por lo cual la iglesia católica tanto en Colombia como en Estados Unidos, mostró su dolor por esta irreparable pérdida.
El pasado 3 de septiembre, el Obispo de Paterson, New Jersey (EE.UU.), Mons. Kevin J. Sweeney, presidió la misa exequial en una sentida homilía con presencia de algunos familiares del sacerdote y recordó que Jesús, que comprende nuestros dolores y sufrimientos, “está aquí y nos consuela”.
Agregó Monseñor Sweeney: “estamos con ustedes, con usted y toda la familia allá en Colombia. Somos todos una sola familia, con nuestro obispo emérito Mons. Serratelli, con todos los sacerdotes. También somos tus hijos nosotros doña Elena: la madre de un sacerdote es la madre de todos los sacerdotes. Usted también es nuestra mamá”.
El cuerpo del Sacerdote fue trasladado a su tierra natal, Alejandría, para sus honras fúnebres, las cuales se celebraron el pasado lunes, en una solemne eucaristía que fue presidida por Monseñor Juan Manuel Toro, Obispo de la Diócesis de Girardota, estando acompañado por algunos de sus compañeros norteamericanos, sacerdotes de la región, familiares y la comunidad alejandrina.
El Obispo Toro dentro de su homilía manifestó: «Es importante frente al dolor, contemplar las circunstancias que a veces resuenan en una palabra muy difícil de entender: el suicidio. Hoy el objetivo mío es desmitificar esta palabra donde desafortunadamente cuando la escuchamos, siempre tendemos a escucharla de manera negativa… A los ojos del insensato, es cuando nosotros realizamos juicios desde la naturaleza humana, desde la cultura de nuestro modo de pensar, insensato porque la vida del ser humano cobra un solo sentido en la mirada de Dios en el horizonte divino”.
En la reflexión ante la pérdida del sacerdote Rafael, es importante reconocer la necesidad de tener responsabilidad colectiva; no se trata sólo de reconocer el dolor y la desesperanza, sino también de abrir espacios de diálogo, formar redes de apoyo y fortalecer políticas públicas e institucionales que favorezcan la prevención y la vida.
El suicidio se presenta como un llamado a la acción colectiva; un recordatorio de que cuidar desde el otro es también cuidarnos a nosotros mismos.













































