GRAN HOMENAJE EN SONSÓN AL NUEVO OBISPO DE IPALES
Esta mañana se llevó a cabo en el municipio de Sonsón la ceremonia de consagración episcopal por parte del nuncio Apostólico del Papa en Colombia, Mons. Ettore Balestrero a Monseñor José Saúl Grisales Grisales, como nuevo Obispo de Ipiales, en la Catedral Nuestra Señora de Chiquinquirá.
Como evento previo a este, en el recinto del Concejo Municipal se hizo entrega de la Medalla Honor por Méritos y Servicios Cívicos, categoría Oro, a Monseñor José Saúl, como un reconocimiento a este hijo ilustre de la tierra del maíz.
“Hoy en nuestra casa, en nuestro querido municipio estamos viviendo un momento de acción de gracias a Dios y reconocimiento a Monseñor José Saúl Grisales por todos estos años de entrega y empeño en su labor pastoral” expresó Asdrúbal Cardona Castrillón, presidente del Concejo.
Por su parte, el alcalde Obed Zuluaga Henao, hizo la imposición de la Medalla San José de Espeleta de Sonsón, máxima condecoración del municipio al nuevo pastor electo de la Diócesis de Ipiales, Nariño.
“Nos vestimos de gala para elevar al cielo sus plegarias y gratitud celestial por su santidad el papa Francisco que reconoce y exalta la labor evangélica, espiritual y pastoral de nuestro ilustre hijo, Monseñor José Saúl Grisales Grisales” manifestó el Alcalde Municipal.
La Sociedad de Mejora Públicas también se hizo presente en este gran acto, e hizo entrega de la Mazorca de Oro, condecoración creada para honrar a quiénes con su vida y obra han contribuido a la grandeza de Sonsón y la difusión de sus más preciados valores.
“Es una bendición que en los hogares sonsoneños, en el hogar de Don Antonio y Doña Betsabeth, se siga cultivando en el crisol de los valores cristianos las virtudes universales que hacen que un hijo de esta tierra ascienda a la alta jerarquía de nuestra Iglesia Católica”, dijo José Mario Botero, presidente la SMP.
Muy emotivo Monseñor José Saúl Grisales Grisales expresó que “Me han querido ustedes honrar con estas condecoraciones y manifestaciones de aprecio con ocasión de mi designación como Obispo de la Iglesia Católica en Colombia, signo de bondad y de paterna cercanía del Papa Francisco con la iglesia colombiana y con esta tierra custodiada por los cerros del Páramo y el Capiro que por la calidad de sus gentes y por la trayectoria de su historia ennoblece ser parte de la misma.”























































