
Pensar el futuro del territorio es también escuchar a quienes lo habitan. Bajo esa premisa, Cornare lidera la actualización del Plan de Gestión Ambiental Regional (PGAR), una hoja de ruta que definirá cómo se protege, se usa y se proyecta el ambiente en los próximos años.
Desde El Santuario, el proceso ha reunido a comunidades, jóvenes, instituciones, empresas y academia en espacios de diálogo donde no solo se analizan problemáticas, sino que también se construyen soluciones colectivas frente a retos como el cambio climático, el crecimiento urbano y las dinámicas productivas.
El PGAR, creado en 2014, ha sido la base de la gestión ambiental en la región, pero hoy necesita adaptarse a nuevas realidades. Por eso, su actualización no es solo un ejercicio técnico, sino una apuesta participativa que reconoce las transformaciones del territorio.
En esta primera etapa, cerca de 1.500 personas han participado en talleres y encuentros que permitieron identificar los principales factores de cambio y construir un diagnóstico ambiental más cercano a la realidad de los municipios.
La entidad enfatizó en que el acompañamiento del Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Antioquia ha sido clave para dar rigor técnico al proceso, que continuará con la construcción de escenarios de futuro y la validación del plan con la ciudadanía.
Más que un documento, el nuevo PGAR busca convertirse en un compromiso colectivo: una guía para cuidar el agua, proteger la biodiversidad y garantizar que el desarrollo del territorio sea sostenible y pensado para las próximas generaciones.




















































