
En el Oriente Antioqueño, una problemática silenciosa está dejando huella en los ecosistemas. Más de 130 animales silvestres han resultado heridos en lo que va de 2026 tras ataques de perros y gatos, una situación que preocupa a la autoridad ambiental Cornare.
Detrás de cada cifra hay una historia: zarigüeyas atacadas, aves que no regresan a sus nidos, perezosos heridos y hasta especies como tigrillos que han sido víctimas de estos encuentros. En total, el Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre ha recibido más de 1.200 animales este año, muchos de ellos en condiciones críticas.
Municipios como Rionegro, Marinilla, Guarne y El Retiro concentran gran parte de los reportes, lo que evidencia que la problemática se extiende por toda la región.
Las consecuencias no solo afectan a los animales. También impactan el equilibrio natural: crías que quedan solas, nidos abandonados y ecosistemas que pierden especies importantes. A esto se suma el riesgo de enfermedades que pueden transmitirse entre animales domésticos y silvestres.
Las cifras lo confirman: el problema ha crecido año tras año, pasando de 27 casos en 2020 a más de 500 en 2025. Y la realidad es aún más dura: cerca del 80% de los animales afectados no sobrevive.
Aunque perros y gatos actúan por instinto, su presencia en estos entornos depende de las personas. Por eso, el llamado es claro: no dejarlos deambular solos, especialmente en zonas verdes, mantenerlos vacunados, identificados y bajo supervisión.
Desde Cornare insisten en que proteger la fauna silvestre empieza en casa. Cuidar a las mascotas también es cuidar la vida que habita en los bosques.
Quienes evidencien ataques o situaciones de riesgo pueden reportarlas a la línea 3217811388.






















































