Aunque ya van cuatro fechas del inicio del fútbol profesional en Colombia, el tema de los trabajos en el Estadio Alberto Grisales de Rionegro sigue sobre la mesa y se estaba convirtiendo más que en un tema de obras públicas, en un problema nacional del orden deportivo.
Todo empezó cuando la Administración Municipal de Rionegro anunció a finales del año el inicio del proyecto de repotenciación y modernización del estadio Alberto Grisales, una intervención integral que tiene como eje central la protección de la vida y la seguridad, y que busca proyectar a la ciudad como un escenario apto para eventos deportivos y espectáculos de gran formato.
Según había informado la Administración, la decisión se fundamenta en rigurosos estudios de patología estructural que evidenciaron afectaciones en la infraestructura del estadio, construido en 1988 y ampliado entre 1990 y 1994, bajo normas técnicas distintas a las vigentes. Estos análisis advirtieron la necesidad de intervenir de manera preventiva y responsable para salvaguardar la integridad de deportistas, trabajadores y asistentes.
Como primera acción inmediata, se ejecutó el desmonte de la cubierta de la tribuna occidental, considerada el riesgo más crítico identificado por los conceptos técnicos. De forma paralela, avanza la contratación de los estudios y diseños estructurales que permitirán definir con precisión el alcance de la repotenciación, en cumplimiento de la normativa sismorresistente NSR-10.
El proyecto se desarrollará por etapas e incluye el reforzamiento de columnas y vigas para reducir la vulnerabilidad sísmica, la construcción de una nueva cubierta que mejore el confort de los asistentes y la adecuación de espacios complementarios que fortalezcan la experiencia ciudadana y la sostenibilidad del escenario.
El alcalde de Rionegro, Jorge Rivas, destacó que esta intervención materializa la visión integral de su gobierno. “Nuestra apuesta es clara: cuidamos el Ser garantizando estructuras sismorresistentes que protejan la vida; dignificamos el Sentir ciudadano con espacios modernos y seguros; y Creamos desarrollo habilitando un escenario competitivo para el país”, señaló.
Debido a la magnitud de las obras y a la prioridad de proteger la vida, el estadio Alberto Grisales entró en una fase de pausa operativa para competencias profesionales y eventos masivos mientras se ejecutan las intervenciones.
La Polémica
Inmediatamente se dio esta decisión, fue comunicada a los directivos del equipo profesional Águilas Doradas, a quienes se les indicó que el escenario no podría ser utilizado durante el desarrollo de las obras, las cuales se ejecutarían todo este año.
Las suspicacias no se hicieron esperar en redes y aun, en las altas esferas de los directivos de la División Mayor del Fútbol Colombiano, quienes cuestionaban el inicio de las obras precisamente cuando el equipo Águilas se aprestaba para iniciar el torneo.
Se habló de jugar a puerta cerrada, pero era una opción poco viable, por los riesgos a los que se expondrían, por lo que lograron llegar a un acuerdo con la alcaldía de Medellín para utilizar el tradicional Estadio Cincuentenario.
Esta medida, debió de ser aprobada por la Dimayor y por sus socios, los equipos del rentado colombiano, quienes dieron su aval para que el equipo Dorado no se perjudicara.
De esta manera Águilas seguirá disputando sus juegos en una cancha del Tricentenario, mientras que avancen las obras en el coqueto alberto Grisales.























































