En medio de algunas lágrimas por la inminente despedida, 17 familias de Marinilla entregaron en adopción a los caballos cocheros con los que trabajaron durante varios años en las duras labores de acarreo y carga de materiales.
El mono, El mosco, Palomo, Niño, Muñeco, Terry, Yiyo, Moro, Rauzán, Pavo, Canelo, Paloma y Corcel son los nombres de estos equinos que recibieron el buen retiro y han sido acogidos por nuevas familias que cuentan con el espacio adecuado para que vivan felices, cómodos, bien cuidados y dejando atrás las duras jornadas por las calles de Marinilla llevando sobre sus lomos el incontable peso de miles de cargas.
José Gildardo Hurtado Alzate, Alcalde de Marinilla, celebró este hecho y lo que significa, no sólo para los caballos, sino también para las familias que dejan atrás las carretas y ahora cuentan con un vehículo automotor, adecuado para sus labores: “Hoy es un día histórico y muy importante toda vez que esta apuesta conjunta nos permite dar un paso de la mano de 17 familias que tendrán la posibilidad de seguir impulsando su economía y sus proyectos productivos a otro nivel, para lo cual los estamos acompañando». Además, anunció la firma del Decreto 165 de 2023, que prohíbe la circulación de vehículos de tracción animal en la jurisdicción del municipio de Marinilla.
Silvia Elena Gómez García, Secretaria de Ambiente y Sostenibilidad de la Gobernación de Antioquia indicó que con esta sustitución, Marinilla contribuye al objetivo de hacer del Oriente Antioqueño, una subregión libre de vehículos de tracción animal: “Estamos en este proceso en el Departamento, una gran apuesta para erradicar en toda Antioquia el uso de animales en labores de carga. Este ejercicio ha sido retador y hoy ya contamos con una base de datos de más de 500 adoptantes que quieren acoger la responsabilidad de darle una mejor vida a estos caballos”.
Para hacer parte del proceso de sustitución y recibir la nueva motocarga, los conductores debieron certificar curso de conducción, legalizar el Seguro Obligatorio SOAT y garantizar que usarán los elementos de seguridad adecuados.
Para Mario Montoya, uno de los propietarios que entregó su caballo, este es un cambio de vida merecido para su compañero de trabajo, pero también para sus familias: “Nos da nostalgia porque el caballo es un amigo que nos acompañó por mucho tiempo, pero estamos agradecidos porque tendrá una mejor vida y nosotros mejoraremos nuestro trabajo”.




















































