Ante las brechas históricas que enfrenta el sistema educativo, el Centro Educativo Rural Mazotes en Cocorná impulsa en los jóvenes iniciativas sociales que no solo forman, sino que los convierten en protagonistas de procesos que unen a toda la comunidad y fortalecen el tejido social.
Por: María Paz Martínez Giraldo
Comunicación Social – Universidad Católica de Oriente
maria.martinez5306@uco.net.co
“Camino 40 minutos desde mi casa para llegar al pueblo y tomar el bus de las 7:00 de la mañana que me deja en la entrada de Mazotes. De ahí camino unos 15 minutos hasta llegar a la escuela”. Así describe su rutina diaria Matías Rincón Ciro de 14 años, estudiante del CER Mazotes del municipio de Cocorná. Como Matías, un número significativo de estudiantes del sector comparte rutinas similares, pues el desplazamiento hacia las instituciones educativas implica recorridos prolongados, situación que se presenta debido a la dispersión geográfica de las veredas, lo que ocasiona dificultades en temas de transporte para la mayoría de los estudiantes.
“Frente a esta situación estamos proyectando algunos ajustes estratégicos para fortalecer la permanencia escolar, entre ellos, el acompañamiento psicosocial, los procesos de formación docente y el fortalecimiento pedagógico para el mejoramiento de los resultados académicos de nuestros jóvenes. Nuestro objetivo es avanzar hacia una educación más inclusiva y de calidad”, expresa Erica Mejía Taborda Secretaria de Educación de Cocorná.
La docente Deisy Norelia Quintero Gómez, implementa la estrategia de folders para trabajar las áreas básicas por día, mientras las demás áreas las desarrolla de forma integrada mediante la transversalización. Entre los ajustes proyectados está impulsar procesos pedagógicos en cada una de las sedes rurales, garantizando además, la correcta implementación del modelo Escuela Nueva, diseñado para ofrecer educación con calidad en zonas dispersas; integrando guías, gestión comunitaria, y flexibilidad para trabajar con estudiantes de distintas edades.
“Mientras el desarrollo se entienda como la cantidad de cemento que se riega por el territorio y no como el desarrollo integral humano que no se agota en el cemento, sino que parte de la educación, superaremos ese gran desafío de concientización del ser humano por el ser humano para colocarlo en el centro, el lugar que merece dentro de cualquier política de desarrollo, porque a la base de su desarrollo está el acceso a la educación y al mundo de la vida”, dice el Padre Oscar David Maya Montoya, Director ejecutivo de la Corporación Prodepaz, quien agrega que el primer gran reto que tienen las administraciones municipales, locales y departamentales dentro de la educación, es la inversión.
Por ello, es desde estos contextos donde la educación adquiere un mayor compromiso con la comunidad, pues se convierte en una herramienta de garantía, reparación y protección. “La educación promueve cultura, paz, sana convivencia y capacidad de empoderamiento para que esas mismas comunidades reconozcan y exijan sus derechos” señala el abogado Víctor Holguín, egresado de la Universidad de Antioquia, especialista en Derecho Comercial de la Universidad Pontifica Bolivariana y con un diplomado en construcción de paz, derechos humanos y mecanismos de prevención y autoprotección de la UdeA.
Experiencias docentes con el Modelo Escuela Nueva
Deisy Norelia Quintero Gómez, Licenciada en Educación Básica con énfasis en Ciencias Naturales, Magíster en aplicación de TICS para la enseñanza, Doctorante en educación, encargada de los grados sexto a noveno y Yefferson Smith Mosquera Palacios, Licenciado en Educación Básica, Magíster en Ciencias Políticas, encargado de los grados preescolar a quinto, son los dos docentes encargados del CER Mazotes. Ambos docentes rescatan que el Modelo de Escuela Nueva tiene muchos puntos positivos, debido a que es un modelo flexible en el que los niños leen más y aprenden a su propio ritmo.
Sin embargo, Yefferson, manifiesta que hasta un tiempo el estado les brindó las guías para trabajar con los niños. “Ahora tenemos muy pocas guías por lo que nos toca fotocopiarlas con los recursos de la escuela, llevamos más de 8 años si no es más que no nos entregan guías“, dice el docente.
Ante esta situación, el Director de Prodepez explica que cuando hay inversión y el principal asociado a la educación es el estado, además del acompañamiento que hacen las instituciones y familias al proceso formativo es cuando se consolida una educación para la vida. “Es claro que cuando el estado no cumple con estas mínimas responsabilidades, es cuando viene la guerra, cuando hay ignorancia y las personas se convierten en objetos instrumentalizados, que no saben cómo transformar o resolver sus conflictos. Por esto, cuando la guerra está presente entre nosotros, se pierde la confianza y se rompe el tejido social” afirma.

Por otro lado, al trabajar con jóvenes en extraedad y de diferentes grados en un mismo salón, los docentes han identificado dos factores clave relacionados al apoyo familiar, que inciden directamente en la formación de los estudiantes.
El primer aspecto, se relaciona con una debilidad evidente en el ejercicio de autoridad, puesto que algunos jóvenes influyen significativamente sobre sus padres, lo que dificulta la consolidación de un referente claro y orientador desde el acompañamiento docente, ocasionando dificultades a la hora de apoyar y exigir lo necesario para fortalecer su proceso de formación integral.
El segundo aspecto, responde a las condiciones educativas que presentan muchas de las familias, algunos no saben leer, ni escribir, lo que limita su capacidad para apoyar las actividades académicas de sus hijos. En consecuencia, gran parte del proceso educativo recae directamente en el acompañamiento brindado por los docentes dentro de la institución.
Experiencias de educación que forman para la vida y construyen comunidad en medio de la ruralidad

Convivir dentro de estos escenarios rurales va más allá de poner en práctica estrategias pedagógicas, se trata de fortalecer en los estudiantes competencias académicas y sociales. Es así como el CER Mazotes desarrolla el proyecto MANÁ de la Gobernación de Antioquia en alianza con Cornare, un proyecto que busca impulsar las huertas escolares para fortalecer la seguridad alimentaria y promover prácticas sostenibles.
Junto con espacios de preparación a los estudiantes acerca del manejo de insecticidas naturales para contrarrestar el efecto de las arrieras, así como la dotación que recibieron de mangueras, tanques y elementos, se dio inicio a la huerta escolar. Más allá de un escenario de producción que permite fortalecer la minuta del PAE (plan de alimentación escolar) es un espacio para el trabajo colaborativo y la transversalización de saberes. “En la huerta hemos aprendido sobre el trabajo en equipo y la tolerancia, mientras unos cargan tierra, otros riegan y así todos aportamos”, señala Juan Diego Mendiz Valencia, estudiante de 16 años de la Institución Educativa.
La huerta es un espacio que permite la transversalización de saberes de algunas áreas, por ejemplo, desde el inglés se trabaja en la pronunciación de las hortalizas y los alimentos que se producen dentro de la huerta, desde las matemáticas con la medición de las camas y espacios que se deben dejar entre los productos que se están sembrando y desde las ciencias naturales con un amplio conocimiento acerca de temas ambientales.
No obstante, desde la institución indican que este año ha sido más difícil sostener este acompañamiento y que esperan darle continuidad a este gran proyecto mancomunado que no solo ha favorecido la disciplina dentro del aula sino también, el trabajo en equipo.
Proyecto de correspondencia

Desde el fortalecimiento de otros escenarios el Centro Educativo, en alianza con la Institución Educativa Montecarlo Guillermo Gaviria de Medellín, desarrolla un proyecto que le permite a los estudiantes de Mazotes Conocer mediante la palabra escrita a estudiantes de otros contextos sociales y académicos, contando experiencias, sueños y estableciendo comunicación. Esto con el fin de que los niños conozcan otras realidades y puedan llevar nuevos aprendizajes para sus vidas.
“Nos mandábamos cartas con personas que no conocíamos, describíamos nuestros rasgos, espacios y fue muy emocionante conocerlos después, ver cómo actuaban y lo que esperaban al vernos” así lo expresa Felipe Álvarez Quintero, estudiante del grado Octavo de CER Mazotes.
Desde la articulación de este proyecto se trabajó todo lo que tiene que ver con la producción escrita, ortografía y diferentes ámbitos desde el área de español y ética y valores. Los estudiantes no podían buscarse por redes sociales, ni mandar códigos secretos, todo era estrictamente a partir de cartas desde una descripción física de su contexto y escenario con el fin de irse conociendo.
Tras un año de mandarse cartas, se dio la posibilidad de conocerse y saber quiénes eran los autores de sus cartas. “Era bastante bonito ver a los muchachos buscando quién era el autor de sus cartas, quién les contaba el escenario de su barrio y de su escuela” expresa la docente Deisy Norelia Quintero Gómez.
Proyecto político

Mediante el acompañamiento que realizan algunas organizaciones e instituciones al CER Mazotes se destaca principalmente uno de los proyectos con más impacto dentro de la comunidad. Tanto estudiantes, padres de familia y personas externas al municipio se integraron en un proyecto de formación política con el objetivo de que los estudiantes hicieran un diagnóstico acerca de la situación de su municipio, para que desde sus perspectivas asumieran un papel de candidatos y equipos políticos, trabajando desde su implementación las estrategias que desarrollarían para mejorar esas problemáticas.
Este proyecto se logró gracias a la gestión de la Fundación SENDAS y los docentes que acompañan el CER Mazotes. “Como fundación nuestro objetivo era que los niños se concientizaran de que son el futuro del país, y que para ser el futuro deben prepararse y entender cómo funciona. Nuestro trabajo consistió en llevarlos paso a paso a construir y concientizarse sobre las necesidades de su entorno y de su comunidad” expresa María Emilse Giraldo Rincón, líder de proyectos sociales de la Fundación.
Rigoberto Ocampo Esquivel del grado octavo, quien obtuvo un aprendizaje muy significativo dentro del proceso, pues le permitió ver la realidad, además mejorar su expresión oral y corporal, explica que, “El proyecto de política consistía en que como estudiantes de CER Mazotes teníamos que ver el mundo de una forma diferente y resolver problemas diarios del día a día”.

Como actividad final del proyecto, se construyó un debate político en el recinto del Concejo de Cocorná. “Nos facilitaron muy amablemente ese espacio y generamos debate, contamos con maestro de ceremonia, equipos políticos con sus logos y todos bien preparados. También contamos con líderes políticos de la región que abordaron con sus preguntas a cada candidato, ellos debían responder teniendo el apoyo de su equipo de trabajo y las temáticas desarrolladas”, afirma la docente Deisy Norelia Quintero Gómez.
Más allá de la articulación de un proyecto, se trataba de que cada uno de los niños aprendieran a identificar conceptos de la política que no entendían, hoy cada uno de ellos sabe qué es un problema social, qué es un problema económico y qué es un problema político.
“Creo que lo más bonito que nos podemos llevar es que cada uno entendió que del trabajo que todos hagamos y de lo que se aprenda es desde donde se construye el futuro de la sociedad” señala la fundación SENDAS.
Son este tipo de experiencias las que contribuyen al fortalecimiento de la educación dentro de CER Mazotes convirtiéndose en procesos que construyen el tejido social, apuestan a la construcción de la paz y de un sujeto político y social que más allá de tener conocimiento, es educado para convivir, dialogar y empoderarse de su realidad.












































