
Con la llegada de la Navidad, plazas, parques, casas, puertas, balcones, centros comerciales y jardines se adornan con luces LED, reemplazando los tradicionales focos o bombillos que parecen ser cosa del pasado.
Y es que, a partir de 2008, los esfuerzos normativos se han implementado para incentivar el reemplazo de iluminación tradicional por fuentes de mayor eficacia, lo que permite más importación y presencia en el mercado de luces LED, no solo para iluminación sino también en aparatos electrónicos como televisores, semáforos, automóviles, celulares y vallas publicitarias.
Así, estas luces han tomado el liderazgo en la iluminación de espacios públicos y privados, por ser una alternativa más eficiente, económica y ecológica que los modelos incandescentes o fluorescentes tradicionales. El sistema LED tiene importantes ventajas. Entre ellas, durabilidad, bajo costo, rapidez en el ciclo encendido y apagado, variedad de aplicaciones y amplia gama de colores.
¿Pero, qué tan ecológicas son las luces LED?
Producto de un fenómeno físico el sistema LED produce igual o mayor cantidad de luz que sus predecesores, con un 80 % menos de consumo energético. Por eso, se le atribuyen ventajas ambientales como: menor cantidad de emisiones de carbono, asociado a la generación de electricidad, posibilidad de alimentación con energía solar, mayor durabilidad de baterías portátiles, menor generación de calor, materiales de fabricación reciclables, no genera gases de efecto invernadero y no tiene mercurio. Además, su alta durabilidad, que se puede extender hasta 30 años, generando ventajas económicas para el usuario final, dado el bajo consumo y la menor tasa de reemplazo.
Según el ingeniero ambiental Andrés Felipe Martínez, de la Subdirección de Gestión Ambiental de Corantioquia “Estas luces tienen una huella de carbono más baja en su funcionamiento comparado con las incandescentes y fluorescentes. No tienen mercurio en sus componentes, pero si algunas cantidades menores de metales pesados en las soldaduras. Por su configuración y fabricación, pueden dificultar, en parte, su aprovechamiento y reciclaje. Por tanto, deben entregarse a un gestor autorizado de residuos eléctricos y electrónicos para una debida gestión posconsumo”.
Un efecto poco conocido de los alumbrados navideños, pero bien documentado, es el impacto negativo en la fauna silvestre, especialmente cuando las decoraciones con iluminación son intensas, constantes o instaladas cerca de ecosistemas naturales.
Cesar Tulio Valencia, zootecnista de la Subdirección de Ecosistemas Corantioquia, la luz artificial, en horarios no habituales, sumada a la mayor actividad humana en estas fechas, genera alteración de los ritmos biológicos en gran cantidad de especies. Además, muerte de insectos por agotamiento y depredación, alteración del comportamiento reproductivo y territorial de las aves, afectación a mamíferos nocturnos como murciélagos, zorros y zarigüeyas, que deben modificar sus rutas alimentación, e impacto en anfibios y reptiles que sienten llamados reproductivos por la luz artificial.
¿Cuánta iluminación LED se usa en esta temporada?
El reciente encendido del alumbrado navideño en los municipios antioqueños implica un incremento notorio y considerable de luces LED en el espacio público. También, en centros comerciales, conjuntos residenciales y hogares.
Corantioquia puso de referencia el rastreo realizado en las páginas de las administraciones municipales donde destacó los siguientes resultados: en este momento, Medellín usa 8.000.000 de bombillas LED, dispuestas en 600 kilómetros de manguera. Envigado, ilumina más de 12.000 figuras navideñas, dispuestas en 10.5 kilómetros de vía, con el uso de 90.800 metros lineales de manguera, que se complementan con 2.000 strings con efecto tipo strober. Itagüí adorna su espacio público con 3.000 figuras. En Bello, se utilizan 2.700 extensiones de luces LED, con 300.000 bombillas y 1.500 metros de manguera luminosa en sus 700 figuras.
También destacaron las decoraciones de Sabaneta, Copacabana, Barbosa, Armenia Mantequilla, Liborina, Carolina del Príncipe, Jericó, Támesis, SantaFe de Antioquia y otros municipios de la jurisdicción de Corantioquia. En la mayoría de los casos estos alumbrados de Navidad estarán encendidos hasta la tercera semana de enero, para fomentar el disfrute ciudadano y el turismo de fin y comienzo de año.
La ingeniera Carolina Márquez, directora del alumbrado público de Envigado, afirma que las figuras se clasifican, para el momento del desmontaje, en tres grupos: reutilización, disposición final especial y donación a otros municipios. También señala que garantizan un horario fijo en encendido y apagado con el fin de reducir el estrés a la fauna y flora que habita los entornos urbanos. La demanda energética del alumbrado navideño equivale al 3% del total del sistema público de iluminación.
¿Qué podemos hacer por el ambiente esta temporada?
Para Corantioquia, si bien las luces LED generan menos impacto ecológico que las alternativas tradicionales, también consumen energía y generan residuos. Ya sea en el espacio público o en la decoración doméstica y comercial, hay prácticas sencillas que pueden alargar su vida útil y mitigar sus efectos ambientales:
- Usar sensores de movimiento y temporizadores, ayudan a no exceder el consumo eléctrico innecesariamente.
- Intentar repararlas, pero, si no es posible, disponerlas adecuadamente en los puntos de recolección autorizados para los aparatos eléctricos y electrónicos, no son residuos ordinarios.
- Usar preferiblemente equipos lumínicos por secciones, paneles o módulos reemplazables. Así la cantidad de residuos puede minimizarse.
- Evitar la sobre iluminación. Dada la potencia de estos componentes no se necesitan muchas bombillas. Así se consume menos energía y se evita la contaminación visual.
- Apagar el alumbrado doméstico cuando se va a salir de casa o se va a ir a dormir. Acciones como el uso de iluminación LED, encendido racional del alumbrado navideño, reutilización de decoraciones usadas en años anteriores y la adecuada disposición final de las piezas dañadas o inservibles, significan un aporte ambiental en la temporada de fin de año al que nos podemos sumar entidades públicas, establecimientos comerciales, conjuntos residenciales y hogares. Vivir esta época en familia, sin pólvora y usando responsablemente los recursos, nos ayuda a estar conectados con la vida.























































