RADIOGRAFÍA DE LO QUE PASÓ LA TARDE
DEL DOMINGO EN LA F-AIR
Termina la F-AIR Colombia 2017 con unos resultados inmejorables, con los cuales se demuestra el gran potencial que se puede tener en la región, en el departamento y en el país, de generar grandes y magníficos eventos que adicional a que lleguen y conozcan nuestro territorio, generan grandes negocios e inversiones que de una u otra manera, ayudan al crecimiento de nuestras empresas e instituciones.
Lo visto en la Feria, sobre todo en su último día de domingo es indescriptible, la gran aglomeración de asistentes en los alrededores al aeropuerto fue algo nunca antes visto, había tantas personas o muchas más a las mismas que se encontraban al interior de la feria, todas las zona verde que tenían sus visitantes, cualquier espacio por incómodo que fuera, fue propicio para ubicarse a apreciar la exhibición aérea y claro está, los vehículos incontables también, hacían parte del paseo.
Los venteros ambulantes se las ingeniaron para también ser parte de la economía que buscaba alguna ganancia de la feria, las casas se convirtieron en tiendas y en parqueaderos, las bicicletas eran de los domiciliarios y el corre corre la opción para saciar a los asoleados visitantes.
Todo era un espectáculo tanto para los que estaban en primera fila en la plataforma del aeropuerto como para quienes estaban en los morros, hasta que la feria fue bajando su telón y la hora del regreso se llegó.

Desde las 2:00 p.m. ya habían filas esperando el transporte para los diferentes destinos, a esa hora, ya se veía la dificultad en el servicio público; era una premonición de lo que se viviría más tarde.
La estructura vial del aeropuerto y sus zonas de salida, no ayudaban mucho en un caso de extrema afluencia como el del domingo, pues los cuello de botella que se presentan son constantes y en esta tarea de evacuación de los vehículos, algún genio cerro en la segunda glorieta el giro para Rionegro, Llanogrande, El Tablazo, El Retiro, La Ceja y otros municipios de este sector, obligándolos a ir hasta la glorieta de Sajonia, que viene siendo reformada y solo tiene un carril para todo el tráfico que se presentaba.
Este sí que fue un duro golpe a la caótica movilidad, pues en vez de dejarlos evacuar de una vez para el Oriente, los hicieron dar esa vuelta, haciendo taco para llegar a la glorieta de Sajonia y al igual les tocaba hacerlo para el regreso.
En este regreso hacia el aeropuerto, se comenzó a sumar los que venían para el terminal aéreo, que al hacer sus ingresos a las glorietas, generaron un nudo en la movilidad, quedando todos inertes y sin opción de moverse hacia ningún lado.
Esto generó que el transporte público no pudiera seguir prestando su servicio y que quienes lo necesitaran, debieran desplazarse caminando hasta el cruce de El Tablazo o más para poder encontrar quien los llevara luego de este esfuerzo a su residencia.
Pero la congestión no sólo fue para este lado del Oriente, el cual todo estaba colapsado, la variante al hipódromo pese a estar unidireccional, la autopista y las Palmas también presentaron trancones monumentales, en los que la desesperación y la paciencia terminaron con la felicidad de los asistentes a la feria aérea.
No se puede echar la culpa a los organizadores del evento ni a los organismos de tránsito, pues una bocanada de vehículos de esta magnitud requiere más que de personas que coordinen una operación retorno, de una infraestructura vial que responda tanto a las necesidades diarias de demanda del aeropuerto y de la región, como de eventos de gran magnitud como el del fin de semana pasado, pues además a todo, esta gran debilidad puede convertirse en un punto negro para futuras versiones de la F-AIR Colombia.
La noche llegó y muchos para llegar a Rionegro tardaron más de dos horas y a Medellín fue una odisea de mas de cinco horas, según lo publicado en redes a través de algunos perfiles, los cuales manifestaron el sentir del común de quienes les toco vivir el martirio de un colapso total que quedará en la historia la movilidad del Oriente.
Un día de sentimientos encontrados, la alegría por ser testigos de todo lo maravilloso que mostró la feria, pero la desazón por ese final de tarde que no dejó de ser amargo, incómodo y aburridor por todo lo que toco esperar y aguantar.


















































