Se ha vuelto común en los últimos tiempos retener o secuestrar mascotas para luego pedir dinero por su devolución, llegando incluso a fuertes presiones o hasta a las amenazas, para que el dueño de la mascota acceda a sus pretensiones.
Ante esto, y en un hecho casi sin precedentes, la Fiscalía General de la Nación judicializó ante un juez de control de garantías, a una pareja por su presunta responsabilidad en exigirle dinero a un hombre, a cambio de devolverle su gato, llamado Garfield.
En ese sentido, un fiscal de la Seccional Medellín le imputó a esta pareja el delito de extorsión simple, cargo que no fue aceptado por ellos.
De acuerdo con la investigación, el 7 de septiembre de 2024, en una vivienda de una urbanización en el barrio Robledo de Medellín, desapareció el gato. Su dueño inició la búsqueda por el sector y por redes sociales; sin embargo, no logró ubicarlo.
El pasado 16 de febrero, la víctima se enteró que la hija de una vecina del conjunto tenía al gato, no obstante, se negó a entregarlo. En ese momento, Diana Sofía Marín Vasco, al parecer, le exigió cinco millones de pesos para devolvérselo.
De otra parte, dos días después, uno de los presuntos responsables, intimidó al propietario del gato, diciendo que él tenía contacto con un grupo delincuencial del sector, y de nuevo le pidió el dinero a cambio de regresar al animal.
Es así como, el pasado 19 de febrero, acordaron la entrega del dinero en la misma urbanización, día en el que la pareja fue capturada por servidores del Gaula de la Policía Nacional. La víctima pudo recuperar a su mascota.
Por estos hechos el despacho judicial impuso medida de aseguramiento en centro carcelario a Gil Puerta, y Marín Vasco fue cobijada con medida no privativa de la libertad, pero continúa vinculada al proceso.





















































