LA MELIPONICULTURA COMO EDUCACIÓN AMBIENTAL EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS DEL ORIENTE

LA MELIPONICULTURA COMO EDUCACIÓN AMBIENTAL
EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS DEL ORIENTE

Los “guardianes de las abejas”, así son llamados los niños y jóvenes de 50 instituciones del Oriente antioqueño que se capacitan a través de la práctica experiencial sobre la importancia de conservar las abejas meliponas y la flora melífera.

Esto es posible luego de la firma de un convenio entre Cornare y la Fundación Nuestra Gente, el cual tiene como objeto establecer la meliponicultura en instituciones educativas de la región como herramienta pedagógica de educación ambiental, con un aporte de $65.700.000.

San Rafael, Alejandría, San Carlos, Granada, San Roque, Cocorná y San Luis son los municipios a donde la meliponicultura ha llegado para educar a través de la cultura ambiental. Se espera que al finalizar el año sean impactadas 100 instituciones educativas en toda la jurisdicción.

“Esta iniciativa pretende sensibilizar sobre la importancia de las meliponas, por lo tanto con los niños se trabajan talleres didácticos, en los que damos a conocer cómo viven las abejas en el territorio”, comentó Yomar Andrés Galeano, meliponicultor de la Fundación Nuestra Gente.

Cada institución cuenta con dos colmenas de abejas, una de meliponas mayores conocidas como boca de sapo (Eburnea) y una de angelitas (Tetragonisca angustula).

Gabriel Giraldo estudiante de quinto grado de la Institución Educativa San Rafael, sede El Charco y quien sobresale por su pasión hacia el cuidado de las meliponas expresó que “con la capacitación empecé a entender más sobre el tema, si vemos hormigas o moscas cerca a las colmenas las quitamos y si las abejas se están muriendo las llevamos al nido. Sin las abejas no tendríamos árboles y si se secan los árboles no hay oxígeno, ni agua”, manifestó con propiedad Gabriel.

Ya son 700 estudiantes de la región Cornare que exploran el mundo de las abejas, conocen de cerca las colmenas y sus enemigos naturales, además de reconocer que gracias a su trabajo de polinización es posible acceder en gran parte a las frutas y hortalizas que se consumen en los hogares.

“Polinizar es como cuando uno está cuidando el jardín, pero las abejas echan polen, lo recolectan y ponen más bonitos los árboles” dijo Juan José Marín Ríos, estudiante de la Institución Educativa El Charco.

El proceso que se realiza en este proyecto de educación ambiental implementado por Cornare en alianza con la Fundación Nuestra Gente, está compuesto por tres fases:

  1. Instalación de colmenas en las instituciones educativas,
  2. Se realizan visitas para verificar el desempeño de la colmena
  3. Por último se llevan a cabo  talleres sobre la  cosecha de la miel, la reproducción de las colonias y los huertos melíferos.

Se pretende que los niños de primero a quinto grado aprendan desde la observación, de sexto a noveno se lleva a cabo un proceso de investigación y con los grados superiores se proyecta una visión empresarial y de emprendimiento con el acompañamiento de los padres de familia, quienes también reciben talleres sobre meliponicultura,

“Esto hace parte de la Cátedra Ambiental que viene desarrollando Cornare, el objetivo es entregar los módulos sobre meliponicultura a los docentes para que ellos se conviertan en multiplicadores de conservación,  porque las abejas nos enseñan a vivir en sociedad, la disciplina y  el trabajo en equipo”,  dijo  la subdirectora de Educación y Participación Socioambiental de Cornare, Luz Fabiola Marín Castaño.

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